martes, 1 de marzo de 2016

SOBRE EL TRABAJO por JESÚS JULIO MARTÍN DE PABLOS



Estoy pensando que escribir no es un trabajo para mí. Nunca me lo he tomado como tal. Escribir lo hago porque quiero y porque me gusta y porque siento la necesidad expresarme, y como no sé expresarme con la palabra sonora lo consigo escribiendo. Yo el trabajo lo relaciono con la explotación. Cuando (por ejemplo) mi padre me pide que lo eche una mano con las (asquerosas) ovejas, lo que estoy haciendo no es trabajar, sino ayudar a mi padre con las (malditas) ovejas de los huevos. 

Trabajar era cuando me levantaba a las ocho de la mañana y tenía que estar encerrado nueve horas en un almacén aguantando las humillaciones y el desprecio de un jefe que pagaba poco y que carecía de sentido del humor. Ese fue uno de mis peores trabajos. Qué asco, de verdad. No diré el nombre de la empresa, pero había coches viejos y metal, mucho metal. Trabajar era soportar el frío de Segovia colocando tubos de fontanería durante ocho horas cobrando cuatro duros con contrato de aprendiz-explotado. Trabajar es una mierda en el capitalismo. El trabajo es capitalismo, y escribir no es capitalista. Aunque los que escriban sean (la mayoría) amables gentes aburguesadas. Por eso yo me defino (escritor) proletario. Bueno, ni soy escritor ni soy proletario. Pero ¿qué? ¿Quién me va a decir lo contrario?

Yo dejé de luchar por miedo. Y por falta de forma física.

Para luchar hay que tener buenos pulmones para correr. Y agallas para saber que te pueden meter en la trena.

Yo empecé a luchar porque odiaba el trabajo. Yo no quería el trabajo. No quería el capitalismo, que es el trabajo. Todo huele a trabajo. Marx y Lenin y Bakunin me enseñaron algo. La polla, Kortatu, Kop y tantos otros, algo más. Pero lo que realmente me decidió a detestar el sistema fue el trabajo.

Y todo esto lo he pensado mientras escribo una novela que, seguramente, jamás será publicada.


Jesús Julio Martín de Pablos


lunes, 29 de febrero de 2016

DEPRESIÓN por JULIO ROMERO



Como un bunker acorazado sin puertas ni ventanas: 
Así es LA MAGNITUD DEL AGOBIO: Trituradora de sonrisas donde vivimos los locos...

Te hablé del cansancio y me dijiste que no le temiese. Me susurraste entre lágrimas que el cansancio también es catarsis: Tiempo para la oportunidad: Parada y reinicio: Punto de partida en avanzadilla hacia la muerte o la salvación.

Endemoniado; ya no me avergüenza reconocer que soy un suicida esperando como agua de mayo la muerte de mis padres porque ese será el detonante.

¿Y la depresión? -te pregunté-
"Sera nuestro caballo de batalla. Sólo aspiraremos a que pasen rápido los días".

"No luches contra lo inevitable porque el desgaste será terrible"
Me repetías cuando me veías angustiado sin encontrarle sentido a nada de esto.

Te aseguro que nos daba asco cuando salían limpiándose la nariz.

Mediante la crucifixión del sentido común pretendimos avanzar por atajos que dificilmente conducen a ningún lado.

Nos metimos en esto sólo para traficar cuando nos cansamos de encontrar el frigorífico vacío.

Pero nuestras miradas se mancharon de odio y resentimiento.

Enganchados.

Atrapados.

Condenados a reincidir por haber nacido sin fuerza de voluntad.


Julio Romero


Cover by Charles Burns

sábado, 27 de febrero de 2016

DANZA MACABRA por CELESTE PF



Temo la última caída tanto como la ausencia del celo. La consumación definitiva. Los ceses del respiro cuando no admiten ya la intermitencia. En el quebranto de mis uñas me huelen, y me desafían, ridículos gatos: la irregularidad de sus pisadas, los maullidos desde las falsas techumbres. Me apena que se fijen en mí. No envidio nada sus siete vidas a ras de suelo. Pero ella, conocedora de mi abismo, me mira. Se excita con mi pavor. Me tiende la mano hacia el baile. Me ofrece el jugo de las uvas. Pierdo la frecuencia del pulso, me dejo llevar...

La muerte, su séquito y yo. La danza dionisíaca, el séptimo vals.



viernes, 26 de febrero de 2016

ULTRACHEF HOY EN VITORIA-GASTEIZ


VIERNES 26 DE FEBRERO 19:30
ZULOA (C/CORRERÍA 21)
VITORIA GASTEIZ
CON EDORTA LAMO & PATXI IRURZUN

Escucha una entrevista sobre el libro en "Todos somos sospechosos" de Radio 3. A partir del minuto 40.

HELLRAISER por PABLO MALMIERCA



Desde las paredes
se disparan garfios
que se clavan en mi carne.
La inutilidad del movimiento,
ahondan en mis entrañas.
Tensión,
la llave abrió la puerta de mi infierno.

Desde la otredad me aíslo de su dolor,
rasgan mis entrañas,
más profundo.
El aire sabe a la herrumbre de su tacto.

En la alteridad te veo,
yo reflejado,
eres mi demonio.
Comprendo.
Soy el cenobita,
el habitante incierto,
siempre en continua travesía.
Lacerado por el dolor
veo el sonido de tus cadenas.

Subiste desde mis entrañas
para presentarme tu conciencia,
                           mi conciencia.

El regusto por el dolor
se plasma en mis palabras.


Pablo Malmierca, de dD (PiEdiciones, 2016)

http://piediciones.webnode.es/products/dd/

jueves, 25 de febrero de 2016

MALDITO BAILE OBLIGATORIO (ANTOLOGÍA): Víctor M. Díez.




MIS AFUERAS



La locura es un idioma sagrado.

Lengua viva en la cabeza. Silencio en el corazón.

Hay en mi casa treinta ramos secos de mujer.

Me despierto en el cuadro de los sueños;

pintado sobre la tela:

                el día es un atentado.


Sonajeros hay en mi cabeza.

Talismanes encordados. Casa, cuerpo, soledad.

*

CHAMÁNICA


Cabalgar en hongo. Ver

por los ojos del oso.


Que sean paisano el caballo,

                       el reno y el águila.

No sentir el frío ni el cansancio;

que el dolor se haga perro

asustado a tus pies;

que se ondule la visión;

que vibren dulces los ramajes del cuerpo

al morder el fuego.


Víctor M, Díez, de Maldito baile obligatorio. Antología (Ediciones Liliputienses, 2016).

http://elblogliliputiense.blogspot.com.es/

miércoles, 24 de febrero de 2016

MUROS MARCADOS CON TIZA: Cuatro poemas.




Jugar a las tabas
evitando
su extracción.
Eso eran
juegos.

*

Baldosas

Entre las baldosas
horadadas por el suelo terroso
que cambian de amarillo a azul
y
las que parecen teclas
de piano
resfriado
para bajar a tus
infiernos
vivo entre 
rumores de baldosas
que
en 
ocasiones 
son
bálsamo.

*

Vocabulario madero

Te pegan pero resulta que es resistencia 
a la autoridad 
te empujan y es desobediencia 
te ahostian, 
te rompen 
sangras 
y se llama 
autolesiones. 
Uno de mil son condenados 
a pena 
de indulto.

*

No tengo ya edad ni hechuras 
para hacer un bonito 
cadáver 
en cualquier caso
no hay bonitos cadáveres; 
las sirenas 
los 
dos 
días 
apestan.


Felipe Zapico Alonso,
de Muros marcados con tiza
(Amargord, 2016)


lunes, 22 de febrero de 2016

dD: Pablo Malmierca.



PRÓLOGO

I HURT MYSELF TODAY TO SEE IF I STILL FEEL


El debut editorial de Pablo A. García Malmierca es, a mi entender, uno de los eventos más destacables de la escena poética reciente. Con él nace al público un poeta de largo recorrido, amplia zancada, mirada honda y voz inapelable del que cabe augurar páginas imprescindibles. Outsider irredento, habitante incierto, siempre en continua travesía, poeta estepario, ataúd de su propio secreto, Pablo ha ido cocinando su aleación, el metal reptil de sus versos, el acerado temple de su desesperación, el acento que truena en esta magnífica colección de poemas abisales, en una marginalidad elegida, lejos del ambiente endogámico de cualquier grupo o corriente.

Su poesía es la reverberación del dolor sobre el diapasón de sus huesos, vibración, temblor profundo, tectónico: un cataclismo regular, bailable; una denodada lucha por cada bocanada de carísimo aire. I hurt myself today to see if i still feel. I focus on the pain, the only thing that´s real... No hay dolor más atroz que el de no poder sentir, que el de habitar las ruinas de lo intacto (El sentir desde el sin sentir, el dolor sin sufrimiento). El poeta contempla la realidad desde la estupefacción de esos peces que se apilan sobre el hielo de las pescaderías, desde el ojo del maniquí, desde la necrosis de la postura eterna. Se siente incapaz de acceder al remoto confín de sus extremidades, a su propio circuito sanguíneo: árbol cuyo solo fruto es su sombra.

Tal vez por eso, y porque el espíritu sólo conquista su verdad cuando es capaz de encontrarse a sí mismo en el absoluto desgarramiento, Pablo se interviene a vida o muerte en cada renglón, a corazón abierto, perdiendo, a veces, al paciente (bendita sensación de no ser nada), o dándole, otras, una nueva oportunidad al motor de su reptar. Indivisiblemente solo, planta esquejes de sí mismo en su propia carne, dialogan yo y él contestas tú en una jaula de ecos discrepantes: su familia interior. Nos hallamos frente a un poeta valiente, generoso en su entrega. No hay reservas en su poesía, no hay mañana, hay un vértigo de espejos enfrentados, un sibarítico canibalismo (te has devorado por dentro), luces rojas que van y blancas luces que vienen a través del funesto roncar de las horas: no hay soles rubios de bote, no hay clases de fagot para libélulas, no hay lágrimas de agua del grifo; hay un viento que apabulla, que se ensaña con la ropa tendida, que hiela el corazón de los violines en la frontera de un lugar sin nombre.

La búsqueda incesante de la identidad, de la profunda desnudez fundamental, de la incontestable franqueza última (la verdad es dolorosa, dulce, habita en los sótanos), desde la absoluta extrañeza, desde la ausencia de puntos cardinales, ese avanzar sonámbulo tras el rastro de un sueño, tras la ironía del futuro, y la dualidad como conflicto (dividido, partes con rumbos distintos), son temas recurrentes en este, el primer material visible del poeta zamorano.

dD exige el acérrimo compromiso del lector, no afloja, no tolera un despiste, no se deja leer a caballo, no se deja leer sin el ánimo propicio, sin cierto fondo de armario, sin un historial clínico. En ocasiones, es hermético, porque en el refugio oscuro de su alma no hay corrientes, y porque Pablo tiene el cuerpo hecho de cenizas y el viento, el maldito viento... Sin embargo, creedme, hay una pepita de luz en la oscuridad, un lingote de humanidad brutal en las recónditas tripas de este poemario escrito con uñas y dientes contra sí mismo. Porque el agua blanda está en el hielo contundente como dentro del crispado puño la tierna caricia ovillada. Porque la noche revela al hombre la desmesura de su soledad, y también lo contrario.

Aitor Castells



NOTA EDITORIAL

“El ensueño es la difusión sublime, pues no tiene finales, siempre en estado
de infinito, es la metafísica de la esperanza y de la belleza”

José Mª Eguren


¿Es la psicología tronco principal de este poemario —como parte de una enseñanza subjetiva de una temática global— o es solamente una excusa más para emprender este loco viaje en solitario del escritor metafísico? ¿Qué pretende este enigmático autor al escribir este puñado de poemas enlazados por el nexo ineludible de una temática que en nada incita a la poesía?

¿Pretende dD ser un tratado, aunque sea de forma muy diferente a la habitual, sobre disociación y despersonalización del individuo o es simplemente el resultado del carácter empático de Pablo hacia el difícil mundo de la personalidad múltiple?

Realmente, no importa. No es este hecho el que llamó nuestra atención como editorial, sino la capacidad de este casi desconocido autor para crear belleza a través de la palabra. Y es que no hay mayor valor en un artista —y Pablo Malmierca lo es— que poseer el don de permutar lo desprovisto de ella en hermosura. Y dado que la poética lo es ¿quién puede discutir el mérito que supone dotar de lírica vestidura este compendio de procesos psíquicos del ser humano?. No nos descubrirá nada nuevo el poeta sobre el tema a tratar, no. Ningún nuevo axioma, ningún hallazgo digno de ser mencionado en los grandes tratados psiquiátricos, ninguna diferencia con lo que el lector pueda aprender en los diversos manuales de psicología.

Sin embargo, sí traza este breviario al lector un nuevo camino en poética. En él se da cabida no sólo al difícil arte de versar lo no “poetizable”; en él podemos encontrar referencias a multitud de temas que hacen de esta obra un todo: música, poesía, mitología, sociedad, cine… Todo un mundo de matices que hacen que su temática primigenia se convierta en un mero hilo argumental, como la raíz que se ramifica hasta alcanzar el humus que debe sustentar al tronco en su ascensión en búsqueda de oxígeno.

Su lenguaje será quizá, en algunos fragmentos, motivo de desconcierto para el lector, pues en esa búsqueda hacia la globalización del significante del poema, encontramos una dialéctica que roza el intelecto; sin duda, un motivo más para darnos cuenta de que Pablo mantiene en sintonía constante su psique y su materia —referida aquí como aquello que es tangible y racional— sin olvidar, en el camino al raciocinio, su infinita emoción al contemplar, desde la mirada bondadosa del padre, la levedad del ser humano.

Lo consciente y lo inconsciente; el yo, el ello y el super yo; el alter ego, la dualidad entre la debilidad humana y la fuerza animal que acompaña al individuo… sin juicios ni valoraciones personales —circunstancia cuasi insalvable en poética—, que nos muestra otro rasgo más de la personalidad del autor: su carácter antropológico, más cercano a la metafísica que al misticismo.

dD tiene un porqué. O varios. Quizá nunca conocerá el lector el verdadero objetivo del autor. En nuestra opinión, la obra no es un compendio de emociones, es un estudio del hombre a través de su fragilidad, una descripción poética de un estado —o cientos— de ánimo, una narración en verso con un hilo conductor sine qua non, un poema dividido en elegías, un todo lleno de fracciones; una obra, en fin, que no cruzará el umbral de la poesía con paso indiferente.

Poesía contemporánea, poesía del intelecto: Pablo Malmierca.




jueves, 18 de febrero de 2016

VIAJE AL NORTE por PEPE PEREZA



Nunca había visto llover de esta manera. En vez de en coche parece que vayamos en submarino. Los limpiaparabrisas van de izquierda a derecha a toda velocidad apartando el agua, pero no es suficiente. Apenas se distingue la carretera. En el asiento del copiloto está mi mujer. Va ensimismada en sus pensamientos con la mirada cargada de reproches. Mira que se lo advertí: Viajar al norte en esta época del año es una locura. No hay nada más que lluvia, frío y más lluvia. Pero ni caso. Se le antojó hacer este viaje y aquí estamos, en medio del diluvio universal… De pronto lo oigo. Es una especie de chirrido. De primeras creo que se debe al frote de las gomas de los limpiaparabrisas contra el cristal, pero enseguida me doy cuenta de que el ruido obedece a algo relacionado con el motor.
-¿Oyes eso?
-¿El qué?
-Ese ruido. Chiiii… chiiii… ¿No lo oyes?
-No.
-Escucha con atención…
-Cuidado con el que tienes delante que le vamos a dar.
Piso ligeramente el freno y dejo que el coche que nos precede se aleje unos metros. Me molesta que ella nunca esté de acuerdo contigo en nada.
-Aunque tú no lo oigas, hay una especie de chirrido.
-Déjate de tonterías y concéntrate en la carretera.
Otra de las cosas que me jode es que me trate como a un crío.
-Deberíamos parar a ver qué es ese ruido.
-¿Con esta lluvia? ¿Estás loco?
No quiero que nos quedemos tirados por culpa de una avería. No obstante, ella tiene razón, parar en medio de este aguacero es una locura. Sigo conduciendo rumbo al norte.
Al rato deja de llover. Se abre un claro en el cielo y asoma un sol convaleciente. El chirrido sigue ahí, así que cuando veo un área de descanso me desvío hacia los aparcamientos.
Abro el capo y echo un vistazo al motor.
-No sé qué coño estás mirando ahí. No tienes ni puñetera idea de mecánica.
A primera vista parece que todo está bien. Aunque ella vuelve a tener razón, no sé nada de mecánica, con lo cual no me queda claro si lo que veo está en su sitio o no. Cierro el capo y me centro en las ruedas. Según rodeo el coche voy golpeando los neumáticos con el pie.
-¿Se puede saber qué haces?
-Compruebo la presión.
Se baja del coche y cierra de un portazo, luego se aleja unos metros para encenderse un cigarro. Desde el principio supe que este viaje iba a ser un infierno, aun así me dejé convencer. Nos queda mucho por delante, es mejor que intente afrontarlo con optimismo. Tomo aliento y me acerco a ella.
-¿Me das un cigarro?
Me lo da sin mirarme.
-Y fuego.
Me pasa el mechero que tiene en la mano. Después de prender el cigarro quiero devolverle el encendedor, pero está absorta con el paisaje que tenemos enfrente y no me presta atención. De repente vuelve al coche y se pone a rebuscar en el equipaje.
-¿Dónde está la cámara de fotos?
-¿No está por ahí?
-No la encuentro ¿Estás seguro de que la guardaste?
-...
-Te dije que lo hicieras.
Me lo dijo, pero jamás lo admitiré.
-Si quieres hacer una foto, utiliza la cámara del móvil.
En cuanto menciono el móvil sé que he metido la pata.
-Lo tengo sin batería porque anoche, al señorito, se le olvido ponerlos a cargar.
Odio que utilice ese tono conmigo.
Ha empezado a llover otra vez. Llevamos un buen rato sin hablarnos, cosa que agradezco porque necesitaba un respiro para poder continuar con esta pesadilla. Lo bueno del asunto es que desde que hemos retomado la marcha no he vuelto a escuchar el chirrido.
-Tengo hambre.
Lo dice como si yo tuviese la culpa.
Es el típico restaurante de carretera. A esta hora está repleto de gente. Los camareros corren de un lado para otro sirviendo menús y tomando nota de las comandas.
Después de esperar más de media hora, nos acomodan en una mesa que acaba de quedar libre. De hecho, las sobras de los anteriores clientes aún están sobre el mantel.
-No me gusta este sitio. Huele raro. Seguro que alguien se ha dejado la puerta de los baños abierta.
Hago oídos sordos. Después de lo que hemos tenido que esperar no estoy dispuesto a levantarme para ir a otro lugar. Cojo la carta y leo. La oferta no es muy variada, no obstante, a mí me vale con lo que ofrecen. A ella no.
-No me apetece nada de lo que tienen aquí.
En la mesa de al lado, un hombre come paella.
-La paella tiene buena pinta.
Ni siquiera se molesta en hacerme caso, así que me dejo de sugerencias.
Por fin se acerca una de las camareras. Su ojo experto enseguida detecta la tensión acumulada. Para tranquilizarnos nos pide disculpas por la tardanza y señala que en cuanto termine de recoger la mesa nos tomará nota.
Comemos, en silencio. Un silencio sólido, pesado, frío, como una cadena perpetua. La comida, aunque abundante, dista mucho de estar deliciosa. Me fijo en una pareja joven que ocupa una mesa junto a la puerta de la cocina. Hablan afectuosamente ajenos al trasiego de los camareros, que entran y salen sin parar. De habernos asignado esa mesa, nosotros, sin duda, hubiésemos protestado. Sin embargo, ellos están contentos y no les importa estar ahí. Supongo que no es cuestión de dónde te pongan, sino de feeling. La mujer que tengo delante, es decir, mi mujer, escarba con el tenedor en el lomo de un lenguado. Se nota que ha perdido el apetito. Me gustaría iniciar una conversación. Digo lo primero que se me pasa por la cabeza:
-Me preocupa ese chirrido del motor.
-Quiero volver a casa.
Aunque la decisión ha sido suya, me siento feliz de regresar. Sobre nosotros, el cielo arroja ríos de lluvia.
-Maldita sea. Ahí está otra vez… ¿Lo oyes?... Chiii, chiii…
Entonces lo suelta: 
-Estoy embarazada.
El impacto de sus palabras me deja sin aliento. Detengo el coche en el arcén. Me apeo y echo a andar campo a través. Intento respirar. Aparentemente un acto sencillo que, de momento, entraña gran dificultad. Mientras me alejo ella grita algo, pero la lluvia me impide escuchar lo que dice.


Pepe Pereza, del blog Asperezas.


lunes, 15 de febrero de 2016

MUNDO DESQUICIADO por MAICA BERMEJO MIRANDA



Esta sociedad aberrante donde se mantiene a los viejos esclavizados a sillas de años sin vida, alimentados por embudos de desesperación, embutidos por miles de pastillas.

Fármacos que las empresas se encargan de promocionar para que sus mejores clientes sigan aportando ganancias multimillonarias.

Es un mundo alienado éste, donde los animales viven mejor que las personas y mueren mejor que las personas.

Mundo desquiciado y mezquino, insolidario y brutal, donde los políticos TODOS, engarzan utopías en palabras engañosas y brillantes, lejos de la realidad que machaca, divide y mata a diario tantas vidas.

Mundo trastornado que olvida el hambre y se inventa batallas sin fronteras.


Maica Bermejo Miranda, del blog Al sur de los tambores.


sábado, 13 de febrero de 2016

ANCESTROS por GSÚS BONILLA



Para la ARMH

El día que nos hicimos hueso
amanecimos en una mandíbula de perro.
Aunque lo desgarrador es
que en este poema el perro
puede esconder los huesos

y nunca más volver
a por ellos.


Gsús Bonilla, de Viga (Ediciones Liliputienses, 2015).

viernes, 12 de febrero de 2016

UN POEMA de LUIS MIGUEL RABANAL




Detrás del espejo,
como una aparición,
la mirada más triste.
A menudo es el tiempo
quien decide con saña
que no debes volver.
Alguien espía desde allí,
tu vida la han hilvanado
con horror y costumbre.
Quieres interrumpirlo,
da igual su desmesura
o su falta de memoria.
Detrás del espejo
aún no hay nadie.

Luis Miguel Rabanal

miércoles, 10 de febrero de 2016

PRESENTACIÓN MUNDIAL DE ULTRACHEF (MIREN LACALLE)


SÁBADO 13. 18:00.  A FUEGO NEGRO (C/31 DE AGOSTO 31). DONOSTI

Ultrachef es un disparatado relato sobre los no menos disparatados concursos televisivos de cocina. Leontxo, camarero de un bar heavy y participante de un talent show gastronómico, es humillado públicamente ante millones de espectadores. Su venganza será tan chusca como terrible, arremetiendo contra jurados caprichosos y autoritarios, concursantes sumisos, televidentes adormecidos…

Miren Lacalle, la que fuera cantante de Las Tampones, el precursor y enigmático grupo femenino del rock radikal vasco (Estamos contra las reglas, fue su tema más conocido),  se estrena en el mundo de la literatura con esta descacharrante historia. Y lo hace acompañada de Edorta Lamo, el joven, prestigioso y transgresor chef de “A fuego negro”, quien ha elaborado para el libro las recetas de algunos de los delirantes pintxos que se mencionan en él, como el ‘Foie de ratas del aire’ o la ‘Tortillita de frutos del pantano’.  
Juntos firman una obra en la que el mundo de la cocina-espectáculo no es sino el reflejo de una sociedad absurda donde todo es un puro trampantojo.
Ultrachef es una historia muy ‘patxiirurzuniana’. Una historia que me habría gustado escribir a mí” Patxi Irurzun. Escritor
“Una obra a medio camino entre el punk literario y la guerrilla gastronómica”Didier González. Miembro de la Real Academia de cocina de Bélgica. 




 Recetas: Txuletón de sandía; Queso del peregrino; Tortillitas de frutos del pantano; y Foie de ratas del aire

EL TIEMPO DE LOS ASESINOS



Cada cierto tiempo asciende del infierno al purgatorio algún profeta, un visionario que embriaga con palabras, que escupe fuego y se desnuda y abrasa al mundo en sus pasiones, un ángel caído que recorre las calles con su pluma y hace de la tragedia humana una canción, un himno de vida y sentimiento que sublima en poesía nuestro absurdo.

Este ensayo es un rendido homenaje a estos pioneros, alquimistas del lenguaje que hicieron arte de sus vidas, rompiendo tabúes y abriendo nuevas vías de expresión, para demostrar que la literatura no es sólo un ejercicio de estilo y de retórica, un juego de señoritas, sino también, y básicamente, un arma de lucha y subversión.



martes, 9 de febrero de 2016

ESCONDITE por PEDRO CÉSAR ALCUBILLA




Aquella noche
de agosto,
alguien contaba
hasta cien
contra la pared
de casa

Yo salí corriendo
y me escondí
entre los troncos
de la leñera

Abrazado
a mis rodillas,
me sentí seguro,
mezclado
con la oscuridad
y el silencio
de las telarañas

Y no quise salir

No tenía frío

No hacía falta salvarse
de nadie ni nada

Tampoco había
que correr

No me esperaba
un ayer

Y no me perseguía
ninguno de estos
mañanas


Pedro César Alcubilla


lunes, 8 de febrero de 2016

UN POEMA de FERRAN FERNÁNDEZ



te amaré 
más allá del tiempo
y del espacio

le dije

evidentemente exageraba

y ella no deja de recordármelo

aquí y ahora


Ferran Fernández


viernes, 5 de febrero de 2016

A CADENA PERPETUA por JORGE M. MOLINERO




Ya no mueve la cola
el perro encadenado
al verlos pasar
camino de la escuela.
Pero ellos siguen
llamándole entusiasmados
por un nombre que se inventaron.
Sin saber
que el día que dejen de ser niños
albergarán su misma mirada.

Jorge M.Molinero,
de Gominolas en los bolsillos
(Zoográfico, 2015).


jueves, 4 de febrero de 2016

UN POEMA de CARMEN BELTRÁN




Nos heló la sangre descubrir
que la muerte habita ya en nosotros.
Antes fuimos niños.
Inconscientes, felices, tontorrones,
pensábamos que morir era cosa de otros.
Nos llenó el miedo.
Y un vértigo ciego nos mostró
una vida mecánica.
Y absurda.
Dolorosamente entendimos
el origen de todas las sombras.

Carmen Beltrán Falces, de 23 Pandoras: Poesía alternativa española (Baile del sol, 2009).

http://bailedelsol.org/index.php?option=com_booklibrary&task=view&id=394&catid=53&Itemid=440

martes, 2 de febrero de 2016

LA PEQUEÑA CAJA DE LATÓN por ANTOINE LAMARCK



Un día más,
el hombre-amaestrado,
el hombre-sin nombre,
llega a su casa
dispuesto a respirar
el aire que encierra
la pequeña caja de latón

Un día más,
abre la tapa
para encontrar
los restos del último jardín
en este barrio obrero.


Antoine Lamarck,
de Mapas de Libertad
(Zoográfico Ediciones, 2015)


lunes, 1 de febrero de 2016

AUDIBLE por LAURA MARTÍNEZ GARCÍA



Cómo oír lo que calla, lo inaudible, cuando rocas en manada empujadas por la potencia de lo audible, bajan por laderas, tropezándose entre ellas, desplazando la roca grande a la pequeña, aplastando cuanto haya a su paso, como la gran marabunta que ruge audible, por cada centímetro que pasa. Cómo evitas que la roca te aplaste cuando imprevisible te coge desprevenida por el costado, enviando fuera del radio, toda acción, todo intento, todo esfuerzo. Como oír lo que calla por dentro, si vuelve a ser inaudible sonido, otra vez, ni tan siquiera lejano sonido, o el sólido eco que repite la última palabra que es audible, sólo inaudible e indudable rechazo de las rocas en manada que bajan por las laderas, aplastando todo a su paso, con la soberbia acumulada, haciendo zancadillas antes, incluso, de poner un pie en el suelo, con la previsión audible del que compite como si fuese un ring, a puñetazos. Cómo ser audible entre tanto ruido al unísono, sintaxis, cuando tantas frases hechas y vacías, se han instalado ya, en los sillones de lo audible.

Laura Martínez García


Cover by Sylvia Fokk

sábado, 30 de enero de 2016

HOY EN LEÓN



Poética y rocanrol

El Gran Café ultima la reapertura de su planta de referencia con un encuentro de músicos y poetas de la mano de la leonesa Silvia Chica.

PACHO RODRÍGUEZ | Diario de León

Mientras abajo se cuece con expectación el nuevo Gran Café, en la planta de arriba, hoy a las 20.30, habrá un desembarco con bandera de conveniencia de la poética del rocanrol. Un cóctel que explota como abrazo en verso de la mano de Silvia Chica, leonesa polifacética que organiza, participa y, para rematar la sesión, se sube al escenario musical con Los Tres Norteamericanos, un artefacto que une, a lo literario de la jornada, un repertorio en crecimiento, también de la mano de Gonzalo Ordás y Marcos Cachaldora, músicos apetecibles a los que para pillarlos hay que echarles un Delta Galgos. Pero lo de hoy es un combinado de rock and poetry para los sentidos, a poder ser más de cinco.

Porque los ingredientes, de la parte escritora, serán Carlos de la Cruz (Los gigantes de Potsdam, 2015), Jorge M. Molinero (Gominolas en los bolsillos, 2015), Antoine Lamarck (Mapas de libertad, 2015) y Laura Fraile (Mujeres que tararean canciones inventadas, 2014), junto a la anfitriona Silvia D. Chica, que presentará, junto a lo de cada uno, La tierra pura (2015). Material fresco que hay que agradecer a un editor que camina entre lo cercano y la artesanía, como si su negocio partiera del compromiso.

Se trata de Rodrigo Córdoba, responsable del sello Zoográfico, fundado en 2009 y que parece que ha apostado porque el movimiento se demuestra, en este caso, escribiendo a vida abierta. Y como invitado especial, Vicente Muñoz Álvarez, un autor empeñado en dignificar la cultura de manera insobornable, y que acaba de publicar el libro Cult movies. Películas para la penumbra, lo que corrobora que lo suyo es actitud pero con un ojo siempre puesto en el esfuerzo de estar disponible cuando llegan las musas.

Sonidos de altura

Como el Gran Café es santo y seña de la escena musical del Norte de España, la aportación sonora parece que viene incorporada a cualquier actividad de la que sea sede. Y hoy, el rizo se riza con tres leoneses pero que proponen nombres inconfundibles en versiones que merecen el aplauso sólo por el atrevimiento. Porque si hablamos de Pretty Things, J. J. Cale, Billie Holiday, Love, Townes Van Zandt o Shocking Blue, por poner varios ejemplos, que es lo que tocarán Los Tres Norteamericanos, el nivel superará la segunda planta y habrá que subir, tal vez algún día, a la tercera, que también la hay...

Así, la fiesta presentación que cerrará este trío será también la de un arandino, tres de Valladolid y dos de León, que parece que suena a menos rocanrol, pero que hay que adelantar que lo traen puesto de casa. Y que si Blas de Otero decía que le quedaba la palabra, a este colectivo impulsado por Rodrigo Córdoba lo que les queda es lo mismo. Pero para este siglo empeñado en caminar sin contenido, ellos traen la búsqueda de la tierra pura que dejarán para sus hijos, en un mundo, si no mejor, al menos lleno de palabras y acordes. En definitiva, lo que al final resulta ser la tecnología punta de la que presumir en esta ciudad llamada León.



viernes, 29 de enero de 2016

CIUDAD CALIMA por SILVIA RODRÍGUEZ




SURFISTA

Quiero nacer en la ola
con mi piel de neopreno
y mis alas de fibra de carbono

volar en el aire
aterrizar en la espuma
deslizarme en los mares

ser animal de marea
en feliz soledad

( y le digo a la ola )
lo malo de volver a nacer
es tener que volver a morir


ICE CREAM

Pasa el tiempo
pero siempre que vuelvo
a la playa
y oigo al señor de elegante blanco
abriéndose paso entre bañistas y parasoles
con su voz eterna
anunciando cornetos y ice cream
el tiempo se congela y soy pequeña
sin hielo en la piel
ni frío en el corazón


CALIMA

Somos partículas de tierra
insignificantes granos de arena
somos nada

cuando somos ciudad alguien
nos escucha, nos habla,
tal vez nos quiere

cuando somos calima
todos huyen
nadie nos recuerda
y nos asfixiamos


Silvia Rodríguez, de Ciudad Calima (Colección por mi mala cabeza, Ediciones Tragacanto, 2015).


jueves, 28 de enero de 2016

SE RUEGA SILENCIO según MIGUEL BAQUERO



Desde Knut Hamsum, en la escalofriante “Hambre”, es una imagen ya común y un argumento habitual el del joven que decide sentarse a escribir una novela, seguro de que tiene una creatividad pugnando por salir y algo que decir al mundo, pero poco tiempo tardará en descubrir que no es tan fácil eso de la novela, que las palabras, quitando el impulso inicial, no acaban de brotarle por sí mismas, y que tal vez el empeño le supere. 

En resumen, que no es ese genio que él tenía pensado de sí mismo, sino quizás, tan solo, una encarnación más de la mediocridad.

Pese a que uno ha leído muchas novelas de ese estilo, como todo en literatura el secreto no está en el qué se cuente, sino en el cómo se cuente, y en el caso del nuevo libro del escritor de Guijuelo, afincado en Logroño, Pepe Pereza, la historia, a las pocas páginas, nos parece de pronto insólita, nueva, original.

Ignoro si la figura del joven idealista protagonista de esta novela está basada en la realidad, si ese chaval que decide dejarlo todo, y si es preciso la subsistencia, con tal de escribir algo que destaque sobre la inanidad general es un trasunto del propio autor. 

Es posible que no, puesto que antes que este “Se ruega silencio” ya Pere Pereza ha publicado otro libro de relatos y una novela; o es posible que sí, pues las peripecias que le ocurren al autor, en forma de trabajos eventuales con que ganarse la vida mientras surgen las malditas páginas de la novela, están contadas con tal fuerza y tal energía que parece que solo pueden estar basadas en la realidad.

Al fin, poco acaba importando si el modelo es real o no, si es cierto o está exagerado. Con lo que se acaba quedando el lector es con la verdad y la humanidad del protagonista. Uno se identifica con sus dudas, descubre con él la constancia de su cortedad, y cómo proyecta esa frustración hacia el mundo, y asimismo comparte de pronto esa insensata confianza en sí mismo que le hace seguir, pese a todo, hacia delante, aunque sabe que no le aguarda un camino fácil, sino que le costará llegar hasta el final de esa novela que escribe.

Hay recursos de primera categoría en este libro, como el usar sobre el papel, como fragmentos de esa novela ideal, lo que él ya ha pensado antes y ha dejado escrito de modo espontáneo. 

Con este recurso (también usado muy hábilmente por el prologuista, Carlos Salcedo Odklas), además de involucrarnos en la realidad del libro, parece plantearnos la cuestión de si lo literario no se produce continuamente y sin restricciones en la vida cotidiana y el auténtico esfuerzo del escritor radica en capturar, más que en inventar, sucesos y pensamientos.

Otro recurso, en este caso metafórico, es el del continuo ruido que acecha al protagonista y le impide escribir o, si le damos la razón en lo de arriba, capturar la realidad en torno suyo. Ruido ejemplificado en unas obras que ocurren en el edificio donde mal vive, pero que es el ruido de la vida cotidiana, de las preocupaciones monetarias, de la visita de la madre, y de esa estúpida exigencia que, como animales, nos caracteriza a los humanos, que es que cada determinado tiempo hay que comer.

Un libro, en resumen, que se planta ante la esencia de lo verídico, pero sin descuidar la prosa, que es excelente, y el ritmo, que resulta excepcional. Entre sus páginas, personajes irreprochablemente trazados, como la madre del protagonista o el viejo profesor de literatura. 

Y de fondo, ese milagro que de vez en cuando, muy de vez en cuando, ocurre, que es cuando las palabras de pronto comienzan a fluir, y por el que el protagonista da como buenas cualquier tropiezo y cualquier miseria que le haya ocurrido y le ocurrirá.

“Algunas noches tengo la maravillosa sensación de que podría estar escribiendo eternamente. Cuando estoy en ese trance, lo único que necesito es aire para seguir respirando, el resto no importa”.


Miguel Baquero, en el Heraldo de Henares.



miércoles, 27 de enero de 2016

ZOOGRÁFICOS EN LEÓN



Silvia D. Chica, Carlos de la Cruz, Jorge M. Molinero, Antoine Lamarck y Laura Fraile presentarán sus poemarios en El Gran Café

Los cinco autores forman parte de la editorial madrileña Zoográfico y harán una lectura de sus obras el sábado 30 de enero a las 20:30 horas

El Gran Café contará este sábado con la visita de cinco poetas de Castilla y León que han publicado sus poemarios en la editorial Zoográfico, un proyecto fundado en el año 2009 por Rodrigo Córdoba, que también estará presente en este acto. Los autores invitados serán Silvia D. Chica, que presentará `La tierra pura´ (2015), Carlos de la Cruz (`Los gigantes de Potsdam´, 2015), Jorge M. Molinero (`Gominolas en los bolsillos´, 2015), Antoine Lamarck (`Mapas de libertad´, 2015) y Laura Fraile (`Mujeres que tararean canciones inventadas´, 2014). Durante la lectura también estará presente el escritor leonés Vicente Muñoz Álvarez, que acaba de publicar el libro `Cult movies. Películas para la penumbra´ (Excora editorial, 2015). Además, a lo largo de la noche actuará el grupo Los tres norteamericanos, una banda formada por Gonzalo Ordás, Marcos Cachaldora y Silvia D. Chica.



martes, 26 de enero de 2016

LA SOMBRA por SILVIA D CHICA




Luego está el otro lado,
la sombra, 
Ese enfrentamiento brutal con una realidad en la que no se puede pasar página. Algo que te hermana de lleno y rotundamente con todas las madres de este planeta Tierra.
La pérdida de espacio psíquico. 
Esa dedicación al otro, tus hijos, dos, juntos y a la vez, algo sagrado, milagroso e intocable. La vida haciéndose paso. Escisión en tres de mí misma y fusión de dos, mejor dicho de tres, parcelas emocionales enredadas con los sentimientos más contradictorios. Tempestad y vendaval emocional.
Las dudas, los cambios de humor, el miedo, la soledad, la desesperación, las salidas de tono teatrales contempladas con asombro, la contradicción interna, la cantidad de ocupaciones extras que se instalan y se quedan en tu vida, las pérdidas de los espacios exclusivamente personales durante largos espacios, el cambio en la comunicación, la desesperación y los volcanes emergiendo del centro del propio cuerpo.
Pero está mal visto hablar de ello. De eso no se habla.
El control de esfínteres, la comunicación, y mi limitación, las demandas emocionales y mi limitación, las necesidades más básicas, estar presente, presente, presente, las nuevas enfermedades, el dinero, las exigencias afectivas, la confusión, la sexualidad, la autocrítica, el victimismo... si realmente las mujeres fuéramos conscientes, plenamente, de lo que el reto de la crianza significa, la población menguaría considerablemente. No me cabe la menor duda.
Todo esto es karma, supongo. Qué es lo que yo tengo que aprender de todo esto... echando la mirada hacia atrás.
Lo más difícil, y probablemente lo único que valga la pena en mi vida. En fin... está a punto de sonar el despertador.
Un día más, con muchos motivos para levantarme.

- Vamos cariño, ya es hora de levantarse, comienza un nuevo día.

Y todo esto... se disipa contemplando una sonrisa, una piel suave y tibia, y la primera petición del día...


Silvia D Chica, del blog La Tierra Pura.


lunes, 25 de enero de 2016

HERENCIA por GSÚS BONILLA




Mira, mira
hasta donde alcanza la vista
todo eso que ves
algún día será nuestro.

Primero lo fue
de mi abuelo.

Más tarde
de mi padre.

Muy pronto
será mío, y luego

tuyo. Mira, mira
hasta donde alcanza la vista.

Y miro.
Miro hoy

que el humo sigue
muy presente

en el horizonte.


Gsús Bonilla, de Viga (Ediciones Liliputienses, 2015).

sábado, 23 de enero de 2016

INSTRUCCIONES PARA QUE CUADREN LAS CUENTAS por CARLOS DE LA CRUZ




Todo cuenta.
Los amigos cerca para celebrar que no nos hemos hecho daño
al menos que yo recuerde
en las últimas dos semanas.

Cuenta que sople este aire jodido cuesta abajo
desde Narváez hasta la esquina donde paramos a tomar
café y chupito
antes de regresar a la cueva.

Cuenta para el tiempo de descuento
que no hemos bailado desde el vermú de navidad
y no hemos follado desde la pascua judía.

Cuenta que tenemos la ropa de invierno cerca de la ventana
y las botas de piel en la bañera
lejos del mar, lejos de la montaña y del mar.

-Yo te prometí una casa que le diera la espalda a una montaña
desde la que pudiéramos escupir los huesos de las aceitunas
para tumbar las olas
cuando la marea se pone pesada y llama a la puerta-
No he cumplido mi promesa.

Cuenta que no siempre hemos sido tan buenos como somos ahora
que todo el mundo sabe lo que hacemos y cómo encontrarnos
y cuenta sobre todo, que hemos dejado tapones de corcho
como en el cuento
para señalar el camino de regreso
y que no funciona
como en el cuento
y siempre acabamos en la casa de los monstruos.


Carlos de la Cruz