sábado, 18 de julio de 2015

LA TIERRA PURA en CULTURAMAS



La Tierra Pura, poemario de Silvia D. Chica,
o la fuerza telúrica de la palabra.


“La Tierra Pura” es la primera incursión en la poesía de la leonesa Silvia D. Chica, supuesta primera incursión porque hay personas que tienen la capacidad de crear poesía constantemente a través de todo aquello que tocan, sienten, a través de su mirada y este es el caso de Silvia, llámese mujer, filtro lírico, magia o don para acercarnos a nosotros mismos y cargar de valor lo obvio, lo próximo, con la indiscutible energía del Ahora. En su dedicatoria, se nos muestra cristal: “A todos los que dedican su vida al Dharma.” Y la vemos asintiendo a lo que dijo Kerouac: ¿es que quieres vivir engañado todos y cada uno de los malditos minutos de tu vida?

La Tierra Pura es un poemario orgánico, sólo sonteniéndolo entre las manos ya somos conscientes de que se trata de una pedazo de naturaleza, como raíz recién arrancada desde el fondo, un poemario que nos llega empapado de belleza, la belleza de lo cotidiano, de las cosas sencillas, de todo aquello que nos pasa rozando en el atropello del día a día. Silvia, nos ubica ante nosotros mismos y nos invita a respirar, a ocupar nuestras vidas, nuestro lugar, a pellizcarnos y sentirnos dichosos, únicos y paladear la esencia antes de que se acabe. Nos enseña a amar cada uno de nuestros delirios y cada una de nuestras calmas, con la misma intensidad, la misma curiosidad y el mismo vértigo. Es un poemario repleto de sensibilidad y emoción, una lente maravillosa, un canto a la vida, desde unos ojos que retratan poemas y escriben imágenes de un modo siempre imprescindible.


Ella: Silvia D. Chica, (León 1968), ilustradora, fotógrafa y escritora. Miembro fundador del fanzine Vinalia Trippers, profesora de yoga, alma inquieta donde las haya. Viva.

Gestiona el blog La Tierra Pura: http://silvidchica.blogspot.com.es/

Oscilaciones

En lo alto de la torre
la veleta
para los desnortados los perdidos los sin rumbo
a lo lejos
las colinas serpenteantes
para los solitarios los amantes los viajeros
por encima de las secuoyas
la puesta de sol
enorme brillante generosa
y en el medio
yo
con mis oscilaciones mis asimetrías mis delirios.

La Tierra Pura, Silvia D. Chica

Portada de Toño Benavides y prólogo de Ana Pérez Cañamares.

Zoográfico Editorial


viernes, 17 de julio de 2015

MANERAS DE ROMPERSE POR DENTRO por José Manuel Vara.




Hay muchos millones de maneras de romperse por dentro...
(josé manuel vara, en este preciso instante)

cuando la penumbra estalla
bajo vacío de palabras,
más allá del silencio,
ese que provoca daños irreversibles
a la altura del corazón,
ese daño que te destroza,
ese daño que te aniquila,
esa culpa proyectada
al epicentro de tu cordura,
que deja de serlo y muta en melancolía...
“lo dejé todo por ti”
“todo”
y ahora dices que yo soy el problema...
no es justo, no es justo

y ambos sabemos que...
Hay muchos millones de maneras
de romperse por dentro...
y tú te empeñas en exprimirme sabiendo
que soy un limón seco.

Hay muchos,
muchos millones de maneras
de romperse por dentro.
de aniquilarse,
de destrozarse,
de quebrarse,
de morir...
cuando la penumbra estalla
bajo vacío de palabras,
más alla del silencio,
ese que provoca daños irreversibles
a la altura del corazón,
el silencio que creamos porque sabemos
que...
Hay muchos millones de maneras
de romperse por dentro...
y, nosotros,
elegimos la peor.


José Manuel Vara

jueves, 16 de julio de 2015

EXTRARRADIO por Sara Zapata.




Las veo desde el coche.
Son como un borrón,
una mancha extraña que no encaja en un cuadro,
una especie de broma
que el pintor aburrido de tanta belleza
decide colocar en una esquina del lienzo.
Son unas veinte chabolas
con ruido a la M-30,
niños descalzos persiguiendo ratas
paradójicamente sonriendo,
una mujer gorda desparramándose
en un taburete
y a su lado un anciano
con los pies dentro de un barreño
intentando aplacar la furia de los termómetros
que hoy rondan los 40 grados.
La caravana avanza y van desapareciendo por el espejo retrovisor.
Esa realidad fugazmente mía
va quedando lejos,
cada vez más pequeña,
más difusa, como esa mancha del cuadro.
Mi mente vuelve al coche,
escucho de nuevo la música
y tarareo esa vieja canción.
Atrás quedan ellos
con su realidad,
mirando a la M-30,
un borrón en su único lienzo.

Sara Zapata


martes, 14 de julio de 2015

EL FÚTBOL según Jesús Julio Martín de Pablos.




El fútbol es un deporte como cualquier otro.
Te puede gustar
más, te puede gustar menos,
o no gustar.
Pero lo que es una
mierda y
enmierda todo, es el
C
A
P
I
T
A
L
I
S
M
O

Jesús Julio Martín de Pablos


lunes, 13 de julio de 2015

REGRESIONES en REVISTA QUIMERA



Tensiones no resueltas

Vicente Muñoz Álvarez regresa a los lugares comunes de su infancia, adolescencia y juventud a la búsqueda de los materiales con los que forjó su carácter y la forma personal que tiene de entender la vida. Regresiones no es una sucesión de historias o anécdotas de aquellos tiempos, es mucho más que eso. Con un estilo visceral, Vicente Muñoz Álvarez trascribe sobre el papel lo que le llega al recuerdo de lo que entonces era su vida. Y lo hace en forma de pequeñas píldoras, de dosis medidas pero llenas de intensidad. Se suceden las enumeraciones de lugares, de amigos, de garitos, de bandas, de lecturas, de momentos que le hicieron ser como es, añadiendo una nueva pieza al puzle personal que contiene en el interior: el puzle de su alma. 

El edificio siniestro que provocaba las más terribles pesadillas, las noches de sábado viendo el festival de Eurovisión, aquél juguete que le permitió saber que la imaginación no tiene límites, la crueldad de la manada frente el niño diferente, los severos correctivos en el colegio religioso, televisión española y UHF, Historias para no dormir que conseguían su perverso efecto, el poder de viajar más allá de las estrellas sin salir de la habitación, la fascinación por las rocas y los animales de acuario, la atracción por el horror, la curiosidad satisfecha con un microscopio, el poder de los nunchacos, el hogar en los salones recreativos, pijos, frikis y manguis, revistas eróticas para adultos con las páginas pegadas, los irrepetibles y libertarios años 80, las bandas y la movida de León, los héroes salvajes que no tuvieron miedo a la aguja, las noches eternas, el estallido de la cultura subterránea, la universidad que huele a humedad frente a «aquí tengo una batería y ganas de golpear», el triste encanto del perdedor y el deseo de ser maldito, la fórmula secreta bajo la lengua, el poder de la amistad, cuarenta y dos maletas llenas de zapatos de un solo pie.

Las tres primeras partes del libro (La dictaduraestigma–, La transición fiesta– y Los 80héroes–) son fogonazos de recuerdos no censurados que esconden las claves de lo que Vicente Muñoz Álvarez es hoy en día. La impresión que da el libro en una relectura es que nos dibuja con sus enumeraciones una figura interior que apenas está esbozada sobre el papel, pero que contiene todo lo necesario para identificarle. Como si fuese un iceberg, nos muestra un diez por ciento de su contenido para decirnos que abajo, detrás o dentro de él, está el noventa por ciento restante. 

La cuarte parte del libro (Días extrañostemblor–) nos sitúa en la realidad del autor leonés en el momento justo de volcar sobre el papel los recuerdos durante varios meses del año 2014. Esta es la parte que justifica lo que ha llegado a su cabeza, el porqué de la búsqueda, la necesidad de agarrarse a algo, de tener una brújula que le oriente en el ciclo del cambio que está viviendo. Pero en realidad, Vicente Muñoz Álvarez lo que busca es reafirmarse a pesar de todo y de todos, y proclamar que sus valores (soledad, fidelidad, amistad, dioses de las montañas y del bosque, tribu, proyectos, escritura, literatura, verdad) son los que le hacen vivir y son los que le sacan del abismo, y que esos valores están dentro de los tres capítulos anteriores, que aquellos años estuvieron bien, que fueron vividos con intensidad, pero que por delante hay más madera que quemar porque faltan todavía muchas hogueras. «Perseguir el ideal, el espejismo y la perla, tras la apariencia cotidiana de las cosas… también en ello / pluma en mano / continúo.»

La huída hacia adelante, el exorcismo de la escritura de este libro, le afirma en su lucha «para evadirme del otro horror, el auténtico y verdadero: esta sociedad podrida que el hombre ha creado, la hipocresía, la política y el capitalismo…»

A modo de colofón se añade una quinta parte al libro (Coda), donde los amigos de entonces narran historias en las que el autor leonés es actor principal, y que contienen los valores y los lugares comunes que Vicente Muñoz ha mencionado anteriormente, entretejiendo y reafirmando las sensaciones del autor, cerrando el círculo de forma perfecta.

Como dice Julio César Álvarez en el prólogo, Regresiones es «un canto al tiempo que no volverá. De ahí su increíble magnetismo.»

Al fin y al cabo la vida se compone de regresiones, de tensiones no resueltas.


Esteban Gutiérrez Gómez, en Revista Quimera Nº 380-381, Julio 2015.




sábado, 11 de julio de 2015

CARROÑA IN ORANGE por Meri Pas Blanquer.




Un paseo tranquilo.
El sol naranja de la tarde
inundando las calles.
Leves residuos de pisadas
en la arena de la playa.
Repentinamente agua de lluvia
sobre mi pelo.
Corro hacia una cafetería
a refugiarme.
Un olor pestilente
me socava el pecho
y todavía no sé por qué.
Con los ojos mojados
diviso a duras penas
a una pareja
mordiéndose los labios
al final del pasillo.
El hedor es ya insoportable.
Ahora distingo al hombre.
Una mujer con unas manos
que no son las mías
le agarra del pelo y
se estruja las tetas
contra él.
Contengo la respiración.
Salgo del café dando tumbos
y vomito en la acera.
Un cuervo se acerca
con grito ronco
y se relame con tanta carroña
-celebrará un gran banquete
con toda su bandada-.
El sol naranja
vuelve a asomarse
entre unas nubes tan negras
como el rímel
que resbala enajenado
por mi cara.

Meri Pas Blanquer

viernes, 10 de julio de 2015

A VER, POETA por Velpister.



Si tu poema
es muy largo
y no dice nada
porque al escribirlo
no tenías nada qué decir,
qué contar
o compartir,
o nada interesante
o no haya sido
otra cosa que
el deseo
de agradar
y de ser aplaudido
lo único que movió
tu mano,
y llenes cada página
de palabras
sumisas,
biensonantes,
y políticamente correctas;
si atiborras tus contenidos
de contemplaciones
y de concesiones
a las buenas maneras
y demás centros comerciales,
y vas,
poeta,
y lo lees
en público
mal,
demasiado rápido,
atropellando las palabras,
o demasiado lento,
muermamente,
si dura más de dos minutos,
buf,
dos minutos
escuchando
al poeta
pesado
de turno,
entonces
tienes que saber,
poeta,
que a los 30 segundos
nadie,
absolutamente nadie,
ni tu puta madre
seguirá el hilo
y
los aplausos
del final
del recital
interminable
serán tan falsos
como tus
versos.

Velpister



miércoles, 8 de julio de 2015

EL DEMONIO TE COMA LAS OREJAS por David González.




Estás hablando
con el retrato
de tu chorba.
Tienes que levantar
mucho la voz
para que ella
pueda oírte:

el Chao
acaba de abrirse las venas
con una hoja de afeitar
y está chillando
y pegando coces
en la puerta cerrada.

Tu novia cierra los ojos.

Le gustaría también
tener manos
para taparse los oídos.


David González, de El demonio te coma las orejas.


martes, 7 de julio de 2015

PASEO MATINAL por Iván Rojo.



Paseo matinal sin nada de especial

Esperando al hombrecillo verde del semáforo. Uno, dos, tres minutos viendo pasar coches, notando crecer la prisa por llegar a ningún lado o a donde todos los lunes-viernes. El sol de las nueve multiplicado hasta el infinito en capós y maleteros. Un horror. Y las gafas de sol olvidadas, absurdas e inútiles sobre el mueblecito del recibidor. Y junto a ellas el paquete de tabaco. Trágico. Las putas prisas, joder. Demasiadas faltas de puntualidad acumuladas. Miedo a un despido que lo haga todo un poco más difícil. He fallado el blanco de la vida. Se me ha quedado grabada esa frase. Una genialidad del francés esmirriado al alcance de pocos. Al menos tengo lo suficiente arriba y abajo para reconocer que si me viene a la cabeza recurrentemente es solo para tapizar de cierto lirismo otras más comunes de igual significado. Soy un perdedor, un auténtico pringado. El primero en decírmelo fue mi padre. Hace años, bastantes años, mientras cenábamos huevos fritos. Un visionario. Luego otros y otras suscribieron su opinión. Y el tiempo les ha dado la razón a todos, incluida la última y más importante.

Pero bueno, el caso es que a la orilla del paso de cebra lo que de verdad pienso es que ojalá me gustaran los coches. Modelos, cilindradas, faros inteligentes. Esa mierda. Ojalá me gustaran tantas cosas. No sé, la filatelia, pescar, los perros. Verlos ladrar, babear. Comprarme uno y sacarlo a pasear. Rascarle bajo las orejas mientras miro con orgullo cómo caga en un alcorque. Así podría permitirme el lujo de no tener que entretenerme mirando a mis semejantes. Puede ser peligroso.

Justo cuando el semáforo va a ponerse en verde aparece a mi derecha una mujer. Unos cincuenta y con un gran ramo de flores entre los brazos. El celofán resplandece al sol tanto como las flores amarillas y violetas que envuelve. Resplandece más, de hecho. Es cegador. Pero esto sí que me apetece verlo así que entorno los ojos y contemplo cómo lo deja en el suelo con sumo cuidado, saca un rollo de cinta aislante del bolso, corta un trozo con los dientes y pega el ramo y un papel a una farola. Me sobrecojo. Siempre he querido ver lo que estoy viendo. Algún artista floral de la muerte en las esquinas, de la sangre y los cristales rotos. Mucho más impresionante que descubrir una obra de ese tal Bansky o de su flamante rival Robbo. En esto sí que hay verdadero sentimiento; la mujer besa las flores antes de irse. Me gustaría ver a un grafitero haciendo lo mismo.

En un instante decido ir tras ella. Por fin ha ocurrido algo diferente cerca de mí, a dos metros escasos, algo digno de ser estudiado. Que le den al trabajo. Diré que me he puesto malo y cruzaré los dedos. Antes de empezar a seguirle los pasos a la mujer leo la nota explicativa. Tiene aproximadamente las mismas dimensiones que los cartelitos que ponen a pie de foto o cuadro en el museo de arte moderno. Tu madre, que te quiere. Sin ninguna razón objetiva atribuyo a la víctima del accidente unos veinticinco años y sexo masculino. Y me digo que debe de ser porque me gustaría saber qué pensaría mi madre si me muriera. Pero luego me doy cuenta de que lo pienso por la sencilla razón de que llevo bastantes meses fantaseando con el suicidio, y que en realidad me da exactamente igual lo que pudiera pensar nadie en caso de que lo llevara a cabo.

Sigo a la mujer guardando una distancia prudencial. No sé por qué, en realidad. Es evidente que no tengo necesidad de disimular mi presencia porque ella no tiene nada que esconder. No ha hecho nada perseguible. No huye de nada. Y seguro que no se imagina que alguien haya decidido seguirle por el simple hecho de ver cómo rendía tributo a su hij¿o?. Sin embargo me aterroriza la posibilidad de que de repente se gire y venga a pedirme explicaciones.

Solo después de observar sus movimientos durante un par de horas creo que descubro la razón de mi miedo. La he visto comprar un kilo de patatas y arreglo para el cocido en una verdulería. La he visto titubear un par de minutos ante el escaparate de una zapatería para acabar entrando y llevarse unos zapatos de tazón. La he visto encontrarse con un chaval por la calle, que de manera evidente ha intentado pasarle desapercibido. Han hablado un breve rato. Él ponía cara de circunstancias. Debía de estar al tanto del aniversario. Más probablemente, debe de haber reparado en el dato al ver a la mujer, de ahí su manifiesta incomodidad. Pero ella la ha pasado por alto y se ha despedido de él dándole dos de los besos que ya nunca podrá darle a su hij¿o?. Luego ha seguido su camino entre los peatones. Lo único que en ella podría llamar la atención en caso de prestársela es que no rectificaba su rumbo lo más mínimo entre la multitud. Eran los demás los que tenían que acabar apartándose. Al final se ha sentado en la terraza de una cafetería. Yo tenía la esperanza de que se pidiera un gin-tonic o algo por el estilo, pero un simple café con leche le ha bastado. Y ahora estoy un par de mesas a su izquierda, absolutamente empequeñecido por el sol y por lo que he visto, deseando que no le dé por fijarse en mí con motivo de mi persecución o de cualquier otra cosa. No sabría qué decirle a alguien así, tan deslumbrante.


Iván Rojo


lunes, 6 de julio de 2015

INÚTIL por Ballerina Vargas Tinajero.




Como plantar una flor en el váter 
Como barrer en el desierto
Como enseñar a una lombriz a piar
Como una muñeca hinchable sin agujeros
Como una Tizona flácida
Como un fantasma con un chaleco antibalas
Como una chistera de mago vacía
Como hacerle una paja a un muerto
Como Slash sin su guitarra
Como un arcoiris en blanco y negro
Como unos zapatos de tacón en unos muñones
Como un Alonso Quijano cuerdo
Como un pedestal desnudo
Como una barca en la orilla
Como el surrealismo barato
Como sacar un perro de cerámica de paseo
Como curar una herida infectada a besos
Como abrir agujeros en el aire
Como beber para ahogar el recuerdo
Como gritar tu nombre en el vacío de mi pecho
Como escribir esto

Ballerina Vargas Tinajero, del blog Ínfula Barataria.

viernes, 3 de julio de 2015

POEMA CURSI por Carlos Salcedo Odklas.




Despierta.

La bendición de la inconsciencia
se desvanece...

Vuelves a estar aquí.
Recoge los pedazos,
si puedes.

Me giro.

Tu lado de la cama
es un desierto
hostil
a mi lado.
Ya nada puede vivir
ahí.

Me levanto.

Me tambaleo
entre escombros.

La resaca
la paranoia
la tristeza

Golpean.

¿Qué pasó anoche?

Billetes
por el suelo
arrugados tirados despreciados
su lugar.
Bolsitas sospechosas
de agonía.

Recuerdo poco,
algún flash,
el portero del garito:
“¡No vuelvas por aquí
nunca más!”

Sustituí una amante
por otra.
La de ahora es despiadada,
te arrastra por callejones
y te besa nariz
y cerebro
mientras te empuja al abismo.

No hay destino,
solo errores.
Nunca un eco
fue tan triste.

Duelen los recuerdos,
lo que nos perdimos,
pero “no supimos hacerlo mejor,
y la vida siempre cambia.
No se puede
volver atrás.”

Me tambaleo.

Hay restos
sobre el libro de Gabi
tarjeta y turulo al lado,
prestos.
Volvemos a mirarnos de nuevo.

Tú y yo.

¡Volvemos a mirarnos de nuevo!

Me dejó:

Una herida abierta
que no desinfecta
ni el más fuerte alcohol.

Un vacío inmenso
que se va llenando
con dolor.

Un alma a la deriva
en el mar infecto
de los vicios.

Y un consejo:

Cuídate.


Carlos Salcedo Odklas, del blog La venganza de los malditos.


jueves, 2 de julio de 2015

JORGE M. MOLINERO vs ANTOINE LAMARCK



Presentación de los poemarios `Gominolas en los bolsillos´, de Jorge M. Molinero 
y `Mapas de libertad´, de Antoine Lamarck


Los poetas vallisoletanos Jorge M. Molinero (1976) y Antoine Lamarck (1980) presentarán este viernes por la noche sus poemarios `Gominolas en los bolsillos´ y `Mapas de libertad´ durante un recital que comenzará a las 21 horas de la noche en el bar El Desierto Rojo.

Ambos han sido publicados por la editorial madrileña Zoográfico, un proyecto creado en el año 2009 por el editor argentino Rodrigo Córdoba. `Gominolas en los bolsillos´ reúne un centenar de poemas inspirados en Julieta, la hija de Jorge M. Molinero, una niña de 4 años. "Incapaz de recuperar los ojos del niño, no supe sentir de nuevo la emoción de las primeras veces. Este intento fallido de poemario infantil mutó en un manojillo de poemas crudos -con el trayecto que va desde los 3 a los 4 años de mi hija- como excusa. Mostrarle demasiado temprano este mundo ingrato e injusto que le ha tocado vivir. Por suerte, los padres somos los últimos a los que los niños hacen caso. Estoy seguro, pues, que su ilusión seguirá intacta, a pesar de estos versos", escribe Molinero sobre su libro.

`Gominolas en los bolsillos´ es su quinto poemario, ya que antes ha publicado otros como `Versos en el desierto´ (Bohodón ediciones, 2009), `Amplia victoria de los traseros´ (autoeditado, 2011), `La noche que llovieron impermeables´ (Editorial Origami, 2013) y `El hombre que mató a Michael Hutchence´ (Lupercalia Ediciones, 2014). Jorge M. Molinero es co-fundador del grupo Susurros a pleno pulmón, ha colaborado en fanzines como Vinalia Trippers, La Fanzine o Groenlandia y sus poemas están en antologías como `Erosionados´ o `Palabras prestadas´.

Antoine Lamarck presentará este viernes `Mapas de libertad´, su primer poemario. Publicado por la editorial Zoográfico en un formato de libreta, este libro incluye medio centenar de poemas escritos desde el año 1997 a la actualidad. La autocrítica, la búsqueda de la libertad, la política o el orgullo obrero son algunos de los temas de su poesía, la mayor parte de la cual aparece reunida en su blog http://desdeunlugarperdido.blogspot.com.es/.

La obra de este poeta vallisoletano está prologada por Rodrigo Garrido Paniagua, quien la describe con estas palabras: "En Mapas de libertad se insta al lector a tomar partido por uno mismo sin dejarse llevar por las etiquetas o los moldes que plantea esta sociedad. Parezca que el autor nos lance un gancho de izquierda para decirnos que para cambiar las cosas, primero hay que empezar por ordenar la propia casa".

La presentación de ambos poemarios ha sido organizada entre la librería A pie de página y la editorial Zoográfico y contará con la presencia de su editor Rodrigo Córdoba.


lunes, 29 de junio de 2015

ALTERNANCIA por Maica Bermejo Miranda.



El relevo, natural, se produce con calma, sin angustia, sin miedo. Sólo es dejar paso a los otros tras el tiempo disfrutado.

Hemos cubierto la etapa. El plazo ha finalizado. Desde la perspectiva de lo vivido observo con ternura la inocencia, el desconocimiento, el aprendizaje, los caminos por descubrir.

Miro con cariñosa alegría cómo exploran alborozados estrenando nuevas sensaciones.

Delego en ellos la ilusión, las ganas, el entusiasmo. Mis ojos escrutan caminos inéditos. En el entretanto, el alma descansa plácida en espera del nuevo destino, de la oportunidad que nace con el cambio para abrirse a nuevos designios.
Todo es un llegar y un partir sin renuncias ni anclajes. Estamos y seguimos estando en los diferentes planos superpuestos, espíritu creador abarcador de espacios.

Vidas paralelas intercaladas. Vías de tránsito simultáneas por las cuales viajamos en el espacio elástico del tiempo inexistente.


Maica Bermejo Miranda, del blog Al sur de los tambores.


jueves, 25 de junio de 2015

APROXIMACIÓN POÉTICA AL ORIGEN DEL LEGUAJE por Rodrigo Garrido Paniagua.



Hemos olvidado las primeras imágenes de la vida.

Toda aquella vasta experiencia sin nombre
donde las cosas escapaban alertadas por la imprecisión.

Nada era sólido.
La naturaleza nos superaba en número
y ni siquiera un largo día de luz inspiraba confianza.

¿Cómo atrapar la belleza?
¿Cómo expresar la impotencia ante lo finito?

La realidad todavía era un lugar inesperado
en el que la vida lenta de los mamuts
se parecía bastante al camino gris de las nubes.

El lenguaje pareció surgir de la nada.

Un juego simbólico
en prehistóricas bocas de piedra,
un ejército en construcción de sonidos afilados.

La palabra fue la herramienta que logró desbrozar el silencio.

Al nombrar,
todo aquello que observábamos
parecía acudir.

Pero el mundo se resiste a ser un animal domesticado.

Aún regresa a nosotros,
en este siglo de consumo y hologramas,
ese estado original de mudez
que tanto nos asusta:

el indócil galope de los amaneceres,
por ejemplo;
la inagotable alegría salvaje de las tormentas.


Rodrigo Garrido Paniagua


sábado, 20 de junio de 2015

JESUCRISTO-JINETE ELÉCTRICO por Ricardo Moreno Mira.




JESUCRISTO-JINETE-ELÉCTRICO
JESUCRISTO-COCA-COLA
JESUCRISTO-EXTERMINADOR
Jesucristo Carrefour
Jesucristo J. P. Morgan
Jesucristo-Shell
Jesucristo mecánico, dios del álgebra
y los vectores
Jesucristo
dios de la luz y el sol
Jesucristo Egletes, radiante
Jesucristo Febo, brillante
Jesucristo Liceo, luminoso
Sanador
Agieo
Jesucristo Alexiaco, el que aparta la desgracia
Jesucristo Iatros
Jesucristo-Redbull
Jesucristo, dios de las plagas
las enfermedades y la corrupción
y defensor contra ratas y langostas
Jesucristo, que aparta los mosquitos
cazador de ratones y
saltamontes
Jesucristo Sauróctono, matador de lagartos
Jesucristo Aphetoros, dios del arco
Jesucristo Argurotoxos, del arco de plata
Jesucristo Hekebolos, el que dispara lejos
Jesucristo Licio, matador de lobos
o Lykegenes, nacido de una loba
Jesucristo Nomios, vagabundo
Jesucristo
fundador de murallas
Jesucristo industrial
Jesucristo Cintio
Jesucristo Delfinio, del útero, en Delfos
que se asocia a los delfines
Jesucristo Pitio
Jesucristo Timbreo
Jesucristo, profeta
Jesucristo Coelispex , que observa el cielo
Jesucristo Loxias, oblicuo
Jesucristo-jinete-eléctrico
Jesucristo, dios de PEMEX y SHELL
Jesucristo Ninfageta
dios solar y de la curación
Jesucristo Atepomarus, gran jinete, o dueño de un gran caballo
Jesucristo Belenus, brillante
Jesucristo Cunomaglus, señor de los perros de caza
Jesucristo Grannus, Jesucristo Maponus
Jesucristo Moritasgus, masas de agua marina
Jesucristo Vindonnus, luz clara, dios de la curación
especialmente de los ojos
Jesucristo Virotutis, benefactor de la humanidad
Jesucristo brillante
Jesucristo-ángel-exterminador
Jesucristo, dios de América
Jesucristo-atlántico
Jesucristo-vencedor
Jesucristo-atómico
Jesucristo-caballo
Jesucristo-matador

Ricardo Moreno Mira, de Jesucristo está a las puertas y cabalga un caballo eléctrico (Lupercalia, 2015).


miércoles, 17 de junio de 2015

LOS VIENTOS QUE TE NOMBRAN: Juanjo Ramírez Mascaró.




"Del yin y el yang, del eros y el tánatos y muchas otras delicatessen de los tiempos modernos, nos habla Juanjo Ramírez, el director de la inolvidable cult movie Gritos en el pasillo, en este inclasificable libro, en parte romántico y gótico, en parte vanguardista y moderno, con una prosa mágica y deslumbrante"

Vicente Muñoz Álvarez

“En esta humilde novelita que sujetan entre sus manos, van a encontrar algunas de las más hermosas reflexiones jamás hechas sobre el Amor, el Arte… y el Amor al Arte.”

César del Alamo

Sinopsis 

Esta historia comienza con dos personas. Dos personas que no se conocen. Dos personas cuyas vidas están a punto de colisionar para cambiar de forma irreversible.

Él es un escritor mediocre recién abandonado por su novia. Ella es una muchacha que huye de su ciudad porque ha tenido un sueño terrorífico.

Ambos toman decisiones drásticas para escapar de sus vidas, decisiones que despiertan ecos mágicos y ponen en marcha un auténtico cuento de hadas. Porque en eso consiste Los vientos que te nombran: Un cuento de hadas urbano, con la Magia coloreando la ciudad con una epidemia de setas y de musgos. Una magia incómoda que brota entre las grietas de lo cotidiano. Una magia que guiará a los personajes hacia un Destino de los que se escriben con mayúscula y ocasionan temblores en el cuerpo y en el alma, provocando encuentros imposibles, sembrando revelaciones oníricas, cambiándolo todo de sitio como un terremoto imperceptible.

En Los vientos que te nombran el lector encontrará todos los ingredientes de los cuentos de hoy y de siempre. Amor y horror. Luces y sombras. Héroes que buscan lo imposible. Príncipes que necesitan a su princesa y princesas que buscan a su príncipe. Peligros. Ensoñaciones. Prohibiciones sagradas.

Todo ello condimenta este amago de búsquedas y superaciones personales, este viaje iniciático donde lo sobrenatural guiará a los protagonistas a través de un laberinto de paraísos e infiernos, de alegrías y miedos.



TRIUNFAR por Enrique Cabezón.



"Siempre he deseado que la gente triunfase allá en lo que desease y, a ser posible, que yo no lo viese. Triunfa lejos, es uno de mis lemas."

Enrique Cabezón

martes, 16 de junio de 2015

COMPASIÓN POR EL DIABLO por El Sek.




Una vez más me encuentro frente a este ordenador,
esperanzado a que las letras fluyan, sin una idea fija, ni un posicionamiento ante nada,
pero con la maldad en los dedos, la soledad de abrigo y la mente posicionada en la claridad.

Esas últimas señales de cordura no hay que confundirlas con optimismo,
porque no son tiempos de victorias:
todo mundo se cree un Di Stefano en la cancha, la literatura, el periodismo...en la vida.
Pero todo mundo se equivoca, porque sólo hubo un Di Stefano en el macrocosmos.

Eso no quiere decir que alguien no se pueda sentir un Riquelme, un Zidane, un La Volpe, un Bielsa, un Zurdo López, un Menotti, un Aragonés; en la vida hay espacio para todo: para romper caras, corazones, piernas y hasta para salir herido; también para intentar ser un Bukowski, un Carver, un Fante, un Ruvalcaba... en la vida se puede ser todo menos un comepollas presumiendo que eres un Riquelme en la final de la Copa Libertadores, un Maradona defendiendo el uso de drogas; en la vida se puede ser de todo, menos un imbécil que se atiene a las victorias de Brasil del pasado; se puede ser de todo, menos un alemán cobarde en la cancha, en esta vida se puede ser de todo... desgraciadamente el mundo esta lleno de lo antes descrito.

Al leer esto pedirán una crítica personal y aquí va:
Yo que quise ser tu Riquelme en medio campo,
tu Bielsa para táctica y estrategia,
tu Benedetti para enamorarte con cada suspiro,
tu Santos contra Chivas del 93,
tu Toros Neza de Enrique Meza,
tu Matute Morales, tu todo terreno del Cuchillo Herrera...

Tu Fante insultándote porque no me amas,
tu Dostoievski con su confundida cordura
tu Hemingway español...

Tu Lux Interior conduciendo por una carretera triste y desolada,
donde cuervos habitan sin ser interrumpidos, menos cuando una llanta rechine
producto del comportamiento de un conductor ebrio;
tu Johny Cash cantando "Because you are mine I walk the line";
el padre de tu Elvis regalándote un Cadillac Fleetwood 60.

Todo eso, si hubiese sido titular, pero como Rivaldo en el Barcelona:
un falso 10 nunca está demás, sobretodo en este mundo carente de estrellas.


El Sek 


lunes, 15 de junio de 2015

KILÓMETRO 0 por Concha González.




Asumir las sombras
de un destino inexistente

disimular la lástima
entre ahogos de silencios
mientras la espada hiere
su propio filo

y lo invisible
instantes encubiertos

como un absurdo estado
de desocupación

lo invisible

sacudiendo la estabilidad
desnudando la estabilidad
ahogando la estabilidad
y, pasando a ser
                    después de todo

lo más visible
lo más real.


Concha González, del blog Mar de Espigas.


cover by Vladimir Kush

sábado, 13 de junio de 2015

LA ARAÑA por Pepe Pereza.



La buhardilla, por llamarle de alguna forma, es vieja, fea y sin comodidades. Cualquier adjetivo peyorativo valdría para definir parte, o un todo, de la vivienda. En apenas veinte metros cuadrados se distribuyen un diminuto cuarto de baño, una cocina encajada en cuatro baldosas, y una especie de habitáculo que lo mismo sirve de salón que de dormitorio, según convenga. El mozo que me ha ayudado con la mudanza se acaba de ir y el poco espacio que ofrece la estancia está ocupado por unas cuantas cajas sin desembalar. Cuando la encargada del alquiler me enseñó este sitio, la luz diurna entraba por las ventanas y no me pareció tan deprimente como ahora, que lo veo bajo el tenue resplandor de una bombilla. Voy al baño. Hay una telaraña enorme que se despliega desde el techo hasta ambas paredes. Miro por los rincones intentando localizar al artífice de tan colosal obra. No le tengo miedo las arañas, no obstante, por el tamaño de su tela conviene ser precavido. Alargo el brazo para coger la escobilla del váter y con ella retiro las hebras. La araña no aparece por ningún lado, y eso que la busco detrás del lavabo y del retrete. Finalmente desisto. Después de todo un día de ajetreo me siento cansado y quiero acostarme. Para desplegar el sofá-cama tengo que dejar sitio libre, así que apilo las cajas junto a la pared. Una vez extendido el colchón, me tumbo sobre él y me quedo mirando al techo. Un techo desconocido, que con el paso de los días, supongo, iré haciendo mío. Me enciendo un cigarro y fumo mientras espero a que vaya llegando el sueño. El cuerpo me pide descanso, pero la cabeza no deja de plantearme preguntas para las que no valen respuestas. Qué feas se ven las cosas cuando el futuro está iluminado con una bombilla de cuarenta vatios. El cansancio hace mella y, finalmente, duermo.
Me despierta el aroma del café que llega de las cocinas a través de los patios interiores. Salto de la cama y me acerco a la ventana para contemplar la arquitectura de los tejados. Una llanura de tejas sembrada anárquicamente de antenas y chimeneas. Suena el móvil. Es ella. El pulso se acelera y me tiemblan las manos. Me armo de valor y contesto lo más fríamente que puedo.
- ¿Sí?
- ¿Cuándo vas a venir a recoger el resto de tus cosas?
- Me he traído todo lo que necesito, con lo demás puedes hacer lo que quieras.
- ¿Estás seguro?
-  Sí.
- Por cierto, acuérdate de que pasado mañana firmamos los papeles. No faltes.
Le digo que iré, aunque no pienso hacerlo. Después de colgar me acerco al baño. Al entrar me llevo por delante una telaraña. La fibra se adhiere a mi cara como una segunda piel. Me urge orinar y es lo primero que hago. A continuación me quito los hilos de la cara y con la escobilla retiro los que quedan en las paredes y en el techo. Nota mental: comprar insecticida.
Una vez desembaladas las cajas y ordenado cada cosa en su sitio, la buhardilla empieza a parecer un verdadero hogar. Aunque la tarea me ha costado casi todo el día, me siento satisfecho con el resultado. Además, estando ocupado evito pensar demasiado y quebrarme la cabeza con problemas que ya no tienen solución. Es hora de preparar la cena. Lo dispongo todo. Esta será la primera vez que cocine en esta casa. Haré algo especial y para celebrarlo abriré una botella de vino.
No tendría que haber bebido tanto. El alcohol no me sienta bien. Mis borracheras nunca han sido divertidas. Que yo recuerde, siempre que me he pasado con la bebida lo he terminado pagando, agobiado en un embudo de mareos, dobles visiones y confusión. Corro hasta el retrete para vomitar. Un acto que para mí es un verdadero suplicio. Una tortura en toda regla que me hace sudar como un cerdo y retorcerme de angustia e impotencia. Una vez expulsado del cuerpo todo lo que el estómago se niega a digerir, llega un momento de respiro. Me seco las lágrimas y las babas. Frente al espejo veo mi rostro demacrado y a mi espalda: una nueva telaraña. De pronto siento un odio desmedido hacia la araña. La busco para acabar con ella, pero no aparece. Sin embargo, sus hebras son una prueba fehaciente de que anda por aquí. Miro detrás del espejo, debajo del lavabo, en cada recoveco… Antes de que me domine la ira, consigo tomar aire y contar hasta diez… Con la cabeza fría veo la solución; si quiero que la araña se marche tendré que dejarle una vía de escape, así que abro el ventanuco del baño y me voy a dormir.
Me despierto con un agudo dolor de cabeza y un malestar en el cuerpo que roza la enfermedad. Para más inri, en cuando pongo los pies en el suelo suena el móvil. El timbre es el equivalente a una broca taladrándome la sien. Me abalanzo a por el aparato. El que llama es mi abogado.
- Te recuerdo que mañana tenemos cita con tu ex.
No le digo que no voy a ir.
- Descuida, lo tengo presente.
- ¿Quieres que quedemos media hora antes para darle un repaso a los papeles?
- No, ya está todo repasado. Prefiero acudir directamente a la cita.
- Ok, nos vemos entonces.
Es en momentos como este cuando tomo conciencia de que soy un fracasado, un tonto del culo que no se entera de qué va la movida, un gusano insignificante, prescindible, mortal, un ser despreciable que no merece ni el aire que respira. Me digo que todo es por culpa de la resaca. Pero no. Sé perfectamente que estoy acabado y llevo las de perder, sea con resaca o sin ella. Necesito una ducha que me limpie el sudor y los malos pensamientos. Al entrar en el baño veo una telaraña que se extiende desde el techo hasta las paredes. En medio cuelga una especie de envoltura compacta del tamaño de un puño de la que sobresale el ala de un murciélago. Es una declaración de principios por parte de la araña. Al menos, así lo entiendo yo. Con la ejecución del murciélago la araña me está diciendo que no se va a mover de aquí, que este es su sitio y, pase lo que pase, lo seguirá siendo. Mi primer impulso es destrozar la telaraña, pero me siento tan débil que temo quedar enredado en ella. Solo puedo hacer dos cosas: rendirme a la evidencia del enemigo y retirarme a un rincón para digerir la derrota.

Pepe Pereza, del blog Asperezas.

sábado, 6 de junio de 2015

SOBERANÍA por Silvia D Chica.



Soberanía
pura,
mi tierra,
mi dominio,
mi absoluto reino,
mi paz
y mi silencio,
ese que nunca te traiciona.

Silvia D Chica,
de La Tierra Pura
(Zoográfico Ediciones, 2015).

Silvia D. Chica (León, 1968). Ilustradora, fotógrafa y escritora. Miembro fundador del fanzine Vinalia Trippers. Colabora habitualmente en diversas revistas y medios y su obra ha sido recopilada en varias antologías. Gestiona el blog La Tierra Pura: http://silvidchica.blogspot.com.es. Es profesora de Yoga, y combina su pasión y su profesión con la maternidad de gemelos. Vive con su familia en Valdefresno, un pueblo pequeño cercano a León.

La portada es del ilustrador Toño Benavides (León, 1961) y el prólogo de Ana Perez Cañamares.

Diseño: Zoográfico, montado en el taller de VK, Poesía de la tierra. 130 páginas,19,5 x 11,5 cms, pvp 10 euros.

Pedidos: hvaldez38@hotmail.com y en los puntos de venta habituales.

miércoles, 3 de junio de 2015

EL HOMBRE DE LAS SUELAS DE VIENTO

Próximamente

TAN ALTO COMO LA LUNA por José Malvís.




Los niños me miran como si mis ojos fueran la tele,
se equivocan aunque entiendo el error,
yo tampoco hacía los deberes siempre,
prefería escapar a la calle, al parque, donde fuera,
patinaba en bicicleta, rompía las rodilleras, las camisetas...
Ruborizado y anhelante, siempre había una niña, 
siempre hay una niña,
pellizcando, pinchando,
jugando ambos a ser malos mientras la pandilla miraba 
y decía eso de “los que se pegan, se desean”.

Tengo casi cuarenta castañazos
y los niños se chocan conmigo constantemente
(qué puedo decir de las niñas),
parecen confundirme con uno de ellos,
como si fuera otro más corriendo, tirando el helado en cualquier dirección
o teniendo chorretones de chocolate en los mofletes, manos y/o zapatos...

Los niños siguen mirando como si mis ojos fueran la tele,
todo continúa tropezando con la misma piedra,
y sospecho que la culpa es mía 
por haber dejado abierta una puerta en las pupilas,
una que sigue presente para quién sabe dar al botón del mando,
visionar mi isla en Nunca Jamás,
custodiada sin duda por Garfio y Pan y aquella niña que sin anzuelos
me pinchaba y pinchaba hasta ser tan alto como la luna.

Hay una niña, siempre hay una niña al fondo de este espectáculo.


José Malvís


martes, 2 de junio de 2015

3 POEMAS de ANOGREXIA por David Benedicte.




KARAISKAKI SQUARE

El hecho es que –digamos lo que digamos–
no nos sentimos europeos. Nos sentimos «fuera».
Y peor es lo mal que nos sienta cuando nos lo dicen…
Lleva a Grecia en tu corazón, y sufrirás un infarto.


Nikos Dimou. La desgracia de ser griego


Yo soy de los que cuando llegan
a la capital de un país
al borde del ‘crack’ financiero,
se dejan racanear euros
en un taxi, entre otros sablazos.
¿No va en el ‘debe’ del expolio?

El hombre nace, luego muere,
pero el derrumbe permanece.
También para esto hay que temer
con auténtica valentía.

En los WC de Europa perecen
generaciones al completo.
Por las noches, algunas bailan.


HAIKU PEPPERONI

Telepizzero
es el feroz centauro
de este lugar.


GRANADA VISTA DESDE EL CIELO

Cuando se hundieron las formas puras
bajo el cricri de las margaritas
comprendí que me habían asesinado.
Recorrieron los cafés y los cementerios y las iglesias,
abrieron los toneles y los armarios,
destrozaron tres esqueletos para arrancar sus dientes de oro. 
Ya no me encontraron.
¿No me encontraron?
No. No me encontraron.


Federico García Lorca


Tras una pelota, siempre va un niño.
Detrás de un niño, corre siempre un cura.
Dentro del cura, se aloja el barranco.
En un barranco, mataron a Lorca;
debajo del cual, trompetea Falla,
a quien se suma el cantaor Morente:
son tres tristes muertos resplandecientes
que arrastran, zombis, la funesta facha
de un microondas desenchufado.
Lorca, Falla y Morente. En un barranco.
Trotan delante de un cura, y de un niño,
en busca de esa pelota menguante
que recubra el Sacromonte de estrellas
con sus brazos en cruz de cruz de mayo.
Y entre tanto desorden, un disparo
de luz que maniata al tiempo con cándidas
cuerdas crueles. Cuerda niña. Cruel cura.


David Benedicte, de Anogrexia.