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viernes, 28 de septiembre de 2018

¿QUÉ HAY EN UNA HABITACIÓN VACÍA? según NATALIA MENÉNDEZ





Escribir historias es tejer con el hilo del tiempo, y Julia Navas lo hace con prosa convincente, firme y fluida, con la seguridad de quien conoce a la perfección el arte de contar historias, de quien sabe aplicar las técnicas narrativas de tejer espacios, nombres, sentimientos y experiencias para crear un universo que nos atrape. Además la autora lo hace así: arriesgando, apostando por una historia a dos voces donde los lectores podemos llegar a encontrarnos también, entre las líneas de la novela, a nosotros mismos. 

¿Qué hay en una habitación vacía? La autora nos plantea un interrogante. Y esa incógnita es la historia de Carlos, pero también la de Valentina, la de Aurelio, la de Luisa, la de Enrique, la de Sonia, y también la nuestra. Porque ¿Qué hay en una habitación vacía? es una novela que busca respuestas, y en esa búsqueda Julia Navas destaca por el uso preciso del diálogo y por dotar a sus personajes de una gran profundidad psicológica. Los protagonistas, Carlos y Valentina, son personajes redondos, que crecen, evolucionan a lo largo de las páginas de la novela, personajes verosímiles que junto al resto de los nombres que aparecen en la historia (Aurelio, Enrique, Sonia, Luisa) manifiestan una común imposibilidad para establecer relaciones personales duraderas. Siempre hay algo que lo impide. En ocasiones las relaciones fallidas son fruto de conflictos internos, intereses no compartidos, la presencia de terceros. Otras veces, no obstante, el destino reserva a nuestros personajes golpes difíciles de superar. Porque la vida está llena de altibajos, como una montaña rusa. Pero en la novela de Julia Navas hay mucho más. Junto a estos fracasos amorosos la novela plantea uno de los mayores desengaños que un ser humano puede protagonizar: convertirse en lo que uno nunca quiso ser, y esa es, precisamente, la tragedia de Carlos.

La historia de Carlos transcurre en tres tiempos y en tres espacios físicos. La sombra del pasado, el presente y un futuro donde cabe la esperanza son las coordenadas temporales. Los espacios son Madrid, Gijón y Grecia. Nada es accesorio. Cada lugar representa un espacio simbólico donde el personaje principal, Carlos, debe superar obstáculos para lograr su objetivo final que no es otro que el de ser fiel a sus principios, recuperar al Carlos que fue, lograr que la música vuelva a ser un ingrediente imprescindible en su vida. Recuperar, en definitiva, su identidad y alcanzar, finalmente, la felicidad. Valentina por otro lado, se mueve en un solo espacio y en dos coordenadas temporales, pero su influjo condiciona inevitablemente el futuro de Carlos. 

El viaje a Grecia, por otra parte, no es accidental. Como una especie de peregrinaje catártico nuestro protagonista realiza un periplo por las islas griegas cuya similitud con los viajes de Ulises no pasa desapercibido. Como el héroe de Homero, Carlos realiza un recorrido por tierras míticas, y allí encuentra a su Penélope particular, Sonia, quien le espera fielmente como el personaje de la Odisea. 

Tras regresar de este viaje, de este rito de pasaje, hay un cambio fundamental en la vida de nuestro personaje, y también en la narración de la historia. Aparece una nueva protagonista, Valentina, un personaje que tiene el privilegio de contar con voz propia. Valentina constituye una pieza clave en la historia de Carlos. Se trata de una protagonista que no constituye un fin, sino un medio, un medio necesario para que Carlos logre reconducir su vida y deje de ser el hombre en el que, a su pesar, se ha convertido. Como Ulises, Carlos deberá superar obstáculos, miedos, borrar fantasmas y exorcizar el pasado para poder llenar esa habitación vacía de esperanza y de nuevos comienzos y oportunidades. 

Esta es una historia con héroes y villanos (si Pablo Cuesta se puede elevar a esa categoría), con desencuentros, reencuentros, planes que triunfan y deseos truncados, un universo conocido para todos los lectores.

Para finalizar quizás podamos responder al interrogante que nos presenta Julia Navas. ¿Qué hay en una habitación vacía? Tal vez todos tengamos nuestra propia habitación vacía, ese espacio simbólico que acoge las cicatrices de nuestro pasado, lo que permanece como una huella a través del tiempo, lo queda de nosotros en forma de ausencia.


jueves, 23 de agosto de 2018

¿QUÉ HAY EN UNA HABITACIÓN VACÍA?: Julia Navas Moreno.




No vivimos el presente. Nos adherimos a esa circunstancia obligada que es vivir, porque el pasado nos sujeta a todo aquello que hemos creado y nos da tanta pereza o miedo destruir. Y el futuro, ese devenir que nos mantiene en vilo; esa curiosidad, el reto de ver si somos capaces de cumplir lo prometido a nosotros mismos; de no renunciar a los sueños. Y es un esfuerzo baldío, porque el pasado, como el futuro, es intangible. Y en ese presente, todo cambia; todo discurre imparable condicionado por cada paso dado o contenido.

Julia Navas Moreno,
¿Qué hay en una habitación vacía? 
(Canalla Ediciones, 2018)

*
Como en su anterior novela, Esperando a Darian, la autora en ¿Qué hay en una habitaciónovacía? vuelve a situar a los personajes en una trama donde las casualidades y el destino hacen posible lo inesperado. Con una prosa fluida, ambienta en distintos espacios, físicos y emocionales, vidas que podrían ser las nuestras en la rutina, en la normalidad; pero también en el lado oscuro que alimenta el héroe o al villano que todos y todas llevamos dentro.


jueves, 16 de agosto de 2018

HOLA, TE QUIERO, YA NO, ADIÓS: Ana Grandal.




MUJERES

Cuando la conversación de los chicos deriva hacia las tetas de Luisa, el culo de Paloma o los morritos de María, Esteban enmudece. Ellos cuchichean a sus espaldas; Esteban lo sabe. Pero no puede soportar la vergüenza de oír, en las lenguas lascivas de los demás los actos que sólo él querría realizar con Luisa. O con Paloma. O con María.

DOS DESCONOCIDOS

Llevan un mes juntos y en sus conversaciones aún abundan las preguntas. Todavía inquieren, inquietos, averiguando hasta dónde llega su afinidad, si sus gustos se complementan, si existen incompatibilidades insalvables que les puedan arrastrar a una espiral de incomprensiones mútuas y desiertos infranqueables. Sin embargo, sí hay un territorio en el que han adquirido el conocimiento pleno del otro, en donde no necesitan más palabras: en la cama ya nunca volverán a ser extraños.

PAREJAS

Alicia y Esteban quedan con Jorge y Malena más o menos a menudo. Se sienten a gusto con ellos, comparten cierta forma de ver la vida y un sentido del humor un tanto ácido. Suelen ir a un concierto y después se quedan de copas hasta las tantas. La risa y la buena conversación están aseguradas.
Pero el verdadero disfrute llega al día siguiente: Alicia y Esteban se complacen en desgranar los ínfimos malentendidos entre entre Jorge y Malena, las fugaces miradas agrias, el rumor soterrado de una discusión. No, su relación no es como la de ellos, no hay comparación.
No es como la de ellos, adónde va a parar.

EL SECRETO

Alicia nunca se lo ha contado a nadie: el primer orgasmo lo alcanzó con Esteban. Con los demás, sí, se lo pasaba bien, incluso se excitaba hasta el delirio, emborrachándose de placer; pero jamás culminó. Sabía lo que debía experimentar, la masturbación la conducía al puerto al que deseaba arribar. Esteban fue el experto timonel que, con paciencia y confianza, consiguió que las suaves olas de la costa lamiesen al fin la delicada nave: el agradecimiento que siente hacia él es infinito. No lo admitiría ni antes un ejército de jueces; tampoco la deuda contraída.


Ana Grandal, de Hola, te quiero, ya no, adiós 
(Amargord Ediciones, 2017)


miércoles, 25 de julio de 2018

MAX BENÍTEZ: Un hombre de otro tiempo.



Qué le parecería a usted, si yo le dijera que este mundo (al que también pertenezco), que esta pequeña parcela de vida que habitamos en armonía, y que esa muchedumbre llamada sociedad en la cual participamos activamente en realidad está muerta? Me refiero a muerta definitivamente, muerta en vida. Como en las actuales series de televisión que plantean un apocalipsis de zombies vagando por las calles, o esas otras en que la trama nos sumerge en una subrepticia invasión de extraterrestres que paulatinamente van suplantando la personalidad de los habitantes de una ciudad hasta convertirlos en autómatas vacíos de alma. Pues algo así está sucediendo pero con ciudadanos rutilantes, llenos de proyectos, humanitarios, cosmopolitas; verdaderos ejemplos a seguir que cargan sobre sus espaldas sendos árboles genealógicos, pero a la sazón, árboles generacionales que están muertos desde la raíz más profunda hasta el último brote, hasta el último fruto. Qué Pensaría usted? Y qué pensaría usted si le asegurara que Orwell y Huxley se quedaron muy cortos en sus tristes vaticinios?

Porque (dejémoslo claro de una vez que el tiempo apremia) este libro no encierra una historia que lo arrancará del aburrimiento durante unas horas, no. Si la única intención que le llevó a comprarlo era la de abstraerse durante unas horas de la rutina, le digo que ha cometido usted un error. Debió llevarse aquella novela erótico-romántica que tanto le atraía por la sugerente portada a todo color de una pareja semidesnuda besándose desenfrenadamente en el bosque. Sin embargo, puede que este error le salve de la caída final, o que al menos le prepare para el impacto. No tiene usted entre manos una novelita para pasar el rato, entre bostezo y bostezo. Este libro es una crónica de los tiempos oscuros y cuanto antes tenga conciencia de esta infeliz circunstancia, tanto mejor. Acabe ese té verde de una vez y sírvase una copa, la necesitará.


miércoles, 18 de julio de 2018

EL HIPOPÓTAMO MECÁNICO: Juanjo Ramírez.



Humor. Surrealismo. Acción. Aventuras. Personajes insólitos. Romanticismo oscuro. Reinos olvidados. Todo ello aguarda en esta obra de género fantástico que interesará a todo aquel que disfrute con referentes como el humor negro de Roald Dahl, la magia del cine de Miyazaki o novelas como La Princesa Prometida. Te invitamos a subir a lomos del hipopótamo mecánico, CON UNA ADVERTENCIA: Suele galopar hacia lugares peligrosos.


lunes, 2 de julio de 2018

QUÉ HAY EN UNA HABITACIÓN VACÍA: Julia Navas Moreno.



Carlos es un hombre previsible. Desde la nostalgia, se asoma a una habitación vacía de vida, pero llena de cajas por desembalar y una guitarra. Y quizá hubiese sido mejor que todo permaneciera así; que el pasado no hubiera vuelto con nombre de mujer despechada para aliarse, en el presente, con el manipulador y caprichoso Pablo Cuesta, afanado en destruir los cimientos de su vida afectiva. Y no haber conocido a Valentina para que su reflejo le mostrase que estaba tan vacío como su habitación. Ella, intrépida y transparente, rescata al hombre que nunca debió relegar tras su amada Telecaster. Cuando por fin decide llenar su estancia, ni el perdón ni la ilusión podrán evitar la tragedia, el vacío ineludible.


viernes, 16 de febrero de 2018

NUEVA SELVA: Hoy en León.



Hay una novela para cada uno. Así que tal vez Nueva Selva sea la tuya. Esta es una historia desbordante, llena de erotismo, locura y supervivencia. Un particular trayecto que podría cambiar cualquier vida con facilidad. Si es que todavía eso es posible. Una mañana la vida amanece sin electricidad y permite lo sublime y lo monstruoso. El ingenio y la ausencia de máscaras harán el resto. Por tanto, relájate, ponte cómodo y disponte a dejarte mecer por la pasión y el desengaño, la lujuria urbana y las traiciones que se esconden en un misterioso bloque de apartamentos. Disfruta la posibilidad de ver cómo arde todo sin ni siquiera quemarte los dedos. Y déjate fascinar por una novela radiante.



martes, 21 de noviembre de 2017

GARDENJUNKIES: Algunas consideraciones.



ALGUNAS CONSIDERACIONES

Aunque, a decir verdad, la inmediatez fue la característica principal en el cuaderno de notas que se fue generando desde, y entre, mediados de septiembre de 2016 y la primera semana de julio de 2017, bajo la tiranía del like en la red social Facebook, con el nombre de VIVEROS Y JARDINES… Y JUNKIES, habría de ser justo conmigo mismo para poder serlo con los demás y apuntar aquí algunas consideraciones que han sido indispensables para conformar la estructura del libro que ahora tienes en tus manos, lector. En los tiempos que corren nada es espontaneo y nada se deja al azar, aunque pueda parecer lo contrario

Parecería oportuno, que el grosso de este libro: Cuaderno de notas y Junkies, tuviese un frontispicio, un algo con el que dar comienzo a una historia, o bien, un cómo he llegado hasta aquí. De manera que, obviamente, era necesario empezar por un principio e idear un planteamiento que conectara con el nudo y desenlace de este híbrido alejado, muy alejado, del cuento: Garden, el primer apartado del libro. Se trata de un solo poema, fragmentado, y pensado en prosa, el cual abre y da inicio a un ejercicio de escritura que dio comienzo en el mes de febrero del año 2013, el cual, también, di por finalizado a últimos de septiembre de 2016. Esto es, más de tres años y medio, en los que, mes a mes, y por diferentes trámites, tuve que personarme en una Oficina de Empleo. Esto es, desde la traumática finalización del último empleo remunerado que tuve hasta el siguiente, es decir, el primer contrato laboral, más de tres años después, con la Agencia de Empleo del Ayuntamiento de Madrid. Quisiera también, hacer mención al texto de cierre a este apartado: La transición 2.0, concebido en este mismo espacio temporal, y que en este intervalo fue publicado por Ediciones Liliputienses, recogido en el cuaderno de poemas VIGA (enero 2016).

Sobre el apartado Cuaderno de notas poco o nada más que añadir, que lo que ya de por sí en él aparece. Lo escrito, escrito está. Aunque me gustaría referir su fragmentación, la manera en que están establecidos sus capítulos, basados igualmente en la obviedad del espacio-tiempo, sin embargo, dividido todo él según el Calendario Revolucionario o Republicano Francés (octubre de 1793 hasta septiembre de 1805), donde el año empezaba a las 12 de la noche del día que se producía el equinoccio de otoño, el cual el poeta Fabre d’Eglantiene puso toque literario al nombre de los meses. A saber: 1, Vendemiaire (el mes de la vendimia; recordemos que empiezan el año en nuestro septiembre); 2, Brumaire (el mes de las brumas); 3, Frimaire (el de la escarcha); 4. Nivose (el de la nieve); 5, Pluviose (lluvioso); 6, Ventose (ventoso); 7, Germinal (brotar); 8, Floreal (adornar, florecer); 9 Prairial (el de las praderas); 10 Messidor (el de las mieses); 11, Thermidor (el del calor); 12, Fructidor (el de los frutos). Los días de la semana, obviados en el cuaderno de notas puesto que se dividían en décadas (semanas de diez días), eran: Primidi, duodi, tridi, quartidi, quintidi, sextidi, septidi, octidi, nonidi y decadi. Aunque en este libro, la nomenclatura aparece castellanizada. La curiosidad del asunto me pareció original y una manera distinta de fraccionar un diario. Nada más. Por otro lado, el tercer apartado: Junkies, llevando el mismo proceso temporal de escritura lleva incorporado un fraccionado más personalista, referido a las personas que me acompañaron a lo largo de todos estos meses, he hicieron que mis pies sintieran de nuevo la dureza del suelo, que comprendiera que la realidad podía confundirse con la ficción en el momento en el que vivimos y que nos tocó en suerte. Algo más que justo es dedicarles a todos ellos este libro.

Además, el cuaderno de notas va acompañado, de un glosario fuera de contexto, el cual cierra cada capítulo del mismo. Organizado alfabéticamente, descontextualizado decía, si lo que en él traté fue descifrar, y de paso adjetivar, algunos aspectos del covénticulo literario contemporáneo en el que habito. Si bien, y al margen de mi diversión, mejor hubiera estado el haberlo dejado en su estadio concreto, tal y como otros, expertos en todo caso, habían concibido muchos de estos conceptos y términos que aquí recojo. Aunque, prácticamente en su totalidad, el significado es el que es. De cualquier modo, y en todo caso, se trata de palabras. Palabras que me acompañaron y quise asimilar durante el transcurso de este diario y que fui recogiendo por boca de otros, en los talleres y charlas que presencié, y en mis propias lecturas, en torno al mundo vegetal. Acaso me sirvieron para la curiosidad y el aprendizaje, y, por qué no, de mero entretenimiento.

Me hubiera gustado escribir sobre el amor, la felicidad y todas esas cosas de las que tratan los libros magníficos, de historias importantes; pero este es un libro de mierda, de un jardinero de mierda. En él cada mierda tiene su historia y cada historia su mierda. La mierda a pocos importa, solo a cerdos y moscas. Es decir, a los impertinentes y a los que hozan en ella. Tampoco es un libro de crítica, o denuncia. Se trata, en todo caso, de un libro que documenta una situación concreta en un tiempo determinado. Prosa, poesía, anotaciones diarias... la impronta textual de una experiencia vital propia, como vómito literario. Esto es lo que yo creo que es GardenJunkies, aunque quizá esté equivocado.

El autor

Valle del Kas. Septiembre de 2017. Un año después de casi todo.

Gsús Bonilla. GardenJunkies (Tigres de papel, 2017).

http://www.tigresdepapel.es/producto/gardenjunkies/

martes, 14 de noviembre de 2017

UN HOMBRE GRIS Y OTROS RELATOS: Maica Bermejo Miranda.



Este es un libro para quien ha tenido alguna vez la necesidad de escapar de algo irremediable; para quien gusta rememorar el roce de una caricia sobre su piel, para quien ha buceado en el silencio de la noche cuando los acontecimientos del día se pasean por nuestra cabeza buscando respuestas.

La autora nos plantea dilemas como: ¿Te has preguntado alguna vez qué hay detrás de los seres anónimos que se cruzan en tu camino? ¿Qué consecuencia puede tener cuando las lenguas se confunden y se desconoce el idioma que hablan? ¿Qué peligros nos acechan en el vértice de lo desconocido? ¿Existe algo más allá de la vida? ¿Qué sucede cuando quedamos prendidos de los recuerdos? Y la historia ¿fue tal como nos la contaron? Las respuestas las pueden dar Pilar, experta en emboscar realidades; Margarita, la tejedora de sueños; Fernando, el viajero hacia ninguna parte; Isabel, la niña adolescente que se jugó el todo por el todo en aras del amor; Ojo de Halcón, el guerrero protector de su tribu; Ted Bundy, encantador de serpientes que encabezó la lista de los asesinos en serie, o Rosa, exiliada en su propia casa.

Si algo define este libro es la libertad. La autora deambula a través de los sentimientos por mundos y personajes dispares, sin nexo de unión entre sí, excepto, el calado humano de sus protagonistas. Contado en un lenguaje directo y cercano, alterna luces y sombras en veintiún relatos que sorprenden y emocionan al lector.

Veintiuna pinceladas que nos acercan a la cálida prosa de la escritora, que como un buen preludio, despierta nuestras expectativas y nos deja con ganas de más.


Maica Bermejo Miranda

(Guadix, Granada) Proviene de una familia que abrió su mente a través de diferentes vías que convergían en el amor al arte en todas sus expresiones. Ha colaborado en diferentes antologías y en las revistas digitales Kissabook, Hankover, Acantilados de Papel, Culturamas, Excodra Literatura y Extramuros. Sus cuentos "La Bruja de la lana" (2014), "La rueda del tiempo" (2015) y "Canción de Navidad" (2016) han sido seleccionados y publicados en el I , II y III Certamen Ángeles Palazón de cuentos de Navidad. Ha participado en los fanzines Vinalia Trippers "Duelo al sol" (2014) y "Healter Skelter" (2016). Forma parte del Proyecto "Escritores Perdidos-Un lugar para encontrar". Un retrato directo y frontal sobre la generación perdida de la literatura española. Se define como escritora autodidacta y compulsiva. Un hombre gris y otros relatos es su primer libro publicado.

viernes, 9 de junio de 2017

EL LARGO VIAJE DEL LSD AL ADSL por ANZONI MARTÍN



Capítulo 2

AÑO 2015: PRIMER ENCUENTRO

RECITAL DE POESÍA RUDIMENTARIA DE TONI TONELADA EN EL CAFÉ PICAPICASO


Para Henry, que por aquel entonces se llamaba Enrique, era la primera vez que asistía a un recital poético de un poeta de renombre. Toni Tonelada era un poeta genial, aunque desconocido para el gran público, como la mayoría de los poetas. Enrique no conocía físicamente a Toni Tonelada (TNT), pero pronto se percató de que era el barbudo gordo que firmaba un libro a un viejo demacrado y nervioso que se había acercado a él. El poeta se mostraba antipático y pasado de rosca, pero desprendía cierto brillo acompañado de una inolvidable aureola de olor nauseabundo. Se le veía cansado, imaginaba que su aspecto fatigado se debía a la incesante actividad de un cerebro en continua ebullición.
La poesía rudimentaria surge a finales de los años 90, dicha corriente tuvo en la figura de Toni Tonelada el mayor y único exponente. La primera etapa de este movimiento poético, la Etapa Blanda, duró una semana y partía de unos principios que planteaban diferentes soluciones a los problemas típicos de los recitales poéticos de la época.
El primer problema general era la comprensión del poema.Toni Tonelada lo solventó con una poesía simple. El recital no admite la relectura ni el rerrecital, por ello debía ser fácil, sencillo, rudimentario. Y no satisfecho con esa premisa estableció un turno de preguntas al final de cada obra para que no hubiese lugar a dudas acerca de la interpretación e intencionalidad del autor.
El segundo gran problema era el final del poema. Los asistentes a cualquier recital no saben si la poesía ha terminado, incluso a veces interrumpen con un aplauso a destiempo cuando aún queda un último verso o varias estrofas. Toni Tonelada tuvo la genial idea de establecer un cierre poético de una manera sutil, concisa y tajante. Terminaba cada poesía con un “¡YA!” con lo que permitía poder aplaudir al unísono al final del último verso, al final de cada poema, de cada “¡Ya!”.
El tercer y último problema que abordó fue la falta de asistentes, para ello diseñó un plan tan complejo que chocó con los principios básicos de la poesía rudimentaria y creó un dilema ultrapoético que derivó en el final de la Etapa Blanda de la Poesía Rudimentaria y abrió paso a una Etapa Dura, sin evolucionar, que aún espera un continuador.
Toni Tonelada subió a una pequeña tarima que no llegaba a ser escenario. En el café Picapicaso se hizo el silencio mientras Toni se sentaba frente a una mesa y aproximaba el micrófono a su boca. Su mirada recorrió las caras de todos los asistentes. Se dirigió a un pobre (poco numeroso) público entregado y dijo gritando: “Calla ¡ya!, ¡callad ya! encalladas…ya… ¡ya!… ya… ¡ya!… ya” —continuó hablando con un tono más suave.
—Buenas noches. Soy Toni Tonelada. Voy a recitar una serie de poemas rudimentarios. Una de las ventajas de recitar es que no apreciaréis las faltas de ortografía. Al acabar cada poema diré ¡YA!, para que podáis aplaudir tranquilos. Si alguno no entiende el significado podéis preguntarme cualquier cosa. Yo intentaré explicar alguno de los poemas antes de finalizar el recital. Empiezo con la Trilogía de Lorca. La Trilogía de Lorca son tres poemas problema que hacen un trío homenajeando a Lorca. Los pensé hace varios años, aunque siguen puliéndose, embruteciéndose o acabándose todos los días. Es mi pequeño tributo a Lorca, un canto de veneración al que es algo más que un poeta.

Trilogía de Lorca 

Poeta en Hipercor

No pude ir a Nueva York,
quebró la línea low cost
y me volví a Alcorcón.
Pasé por Hipercor,
quise ser poeta
poeta en Hipercor
pero Saramago se adelantó.
Compré un libro de Lorca
y ahora vivo en Murcia.
¡YA!

Al terminar el poema se oyeron unos tímidos aplausos que Toni no dejó prosperar al proseguir de inmediato con el siguiente poema lorquiano, un poema titulado Karaoke de Lorca

Karaoke de Lorca

En Murcia no estaba mal,
me compré una moto…
hubo un terremoto…
Había un karaoke y una discoteca.
Desde entonces…
A veces, demasiadas veces…
tengo la sensación de vivir
entre almas karaokeizadas
que repiten canciones
de canciones repetidas.
Son ecos de karaokes.
Desde entonces…
A veces… demasiadas veces…
me repito
que quiero ser irrepetible.
Y ellos siguen cantando
sus ecos de karaokes,
sus canciones repetidas,
desafinando,
cantando mal.
¡YA!

Aplausos más numerosos y sonoros, los asistentes ya habían centrado toda su atención en Toni. Esperaban boquiabiertos el último poema de la trilogía de Lorca, se llama Discoteca de Lorca. En este poema Toni Tonelada acelera el ritmo de recitación siguiendo un compás machacón que apoya cada verso. 

Discoteca de Lorca 
(Subtitulado: no sé si ir de fiesta o echarme la siesta)

Que musicote, me dijo ella.
Que musicote, que musicón.
Vaya temazo, me dijo ella,
vaya temazo, vaya temón.
Yo me reía y contestaba:
que subidote, que subidón.
Menuda noche,
vaya pasada,
vaya pasote, vaya pasón.
Me echaron del chill out,
no me gusta el house
y me voy a casa.
¡YA!

Volvieron a escucharse risas y muchos aplausos, algún “bravo” y un silbido cariñoso. Toni dio las gracias y continuó.
—¿Tenéis alguna pregunta? Continuaré con la Trilogía de Petimetres. En esta serie de poemas hablo del surgimiento de un nuevo petimetre tecnológico, una nueva moda del complemento electrónico que obliga a estar entre ondas, entre líneas digitales de banda ancha. En esta trilogía inacabada surgió mi gran último poema. 

Trilogía de petimetres


Hago chat y aparezco a tu lado

Chateo con Toni,
se compró un poni.
Chateo con Clara,
nunca se aclara.
¡YA!

Hombres G

Pasar del LSD al ADSL no es fácil.
Del kiwi al “kifi”
del “kifi” al wifi.
Pasar del LSD al ADSL no es fácil.
De Comando G a
los Hombres G
y luego…
hombres 3G, 4G, 5G…
¡YA!

Este poema produjo carcajadas y una fuerte ovación final. No hacía falta ser un gran entendido para que el poema calase entre los asistentes, para entender que estaban escuchando algo muy grande, que estaban ante lo que era considerado la obra maestra de la poesía rudimentaria. Toni se detuvo unos minutos para hablar acerca de este poema cumbre.
—Lo explico. Este poema es una metáfora parabólica de cómo el paso del tiempo convierte lo natural en artificial, de cómo la socialización viene determinada por el mercado y por el consumo, de nuestra pobre capacidad de elección. Para mí, el verso PASAR DEL LSD AL ADSL NO ES FÁCIL, que admite millones de lecturas, para mí, supone la cima de toda mi poesía. Expone el recorrido de cualquier biografía, pensamiento o historia. Y lo hace de un modo prosaico, pero con una inmensa elegancia rudimentaria.
Y Toni, tras hojear con calma un puñado de folios apoyados en un atril, se detiene en uno de ellos y vuelve a hablar. 
—Seguidamente introduciré una poesía prosaica rudimentaria musicada. Un intento fallido de dar más sonoridad a mi rima, de intentar apoyarla en una base instrumental, de hacerla canción. La poesía se llama Saxo.

Saxo

Si quieres ser cantautor
no toques el saxofón.
No pierdas más el tiempo
con instrumentos de viento.
Recuerda siempre, recuerda,
usa instrumentos de cuerda.
Si quieres ser cantautor
no toques el saxofón.
Tampoco con clarinete,
métetelo en el ojete.
¡YA!

—Y, para finalizar, algunos poemas de la Etapa Dura. La poesía rudimentaria necesita un continuador. Mi propósito iniciador ha acabado, mi próximo objetivo es dejar de ser poeta y escritor. La siguiente poesía se llama Zapatos.

Toni mira al vacío y permanece en silencio. Tras esa breve pausa ofrece una lacónica explicación sobre el contenido del poema.
—Los zapatos, unos zapatos entendidos como elemento funcional, pero también como objeto estético. Y es precisamente esa combinación de lo útil y lo bello, de lo superficial y lo necesario lo que compone nuestro espíritu. Con la poesía musitada y esta poesía cuentista “entreteniente” se ponen las bases de la etapa dura de mi poesía rudimentaria. La siguiente poesía se llama Zapatos, pero también se podía haber llamado Zapatillas.

Zapatos

No encuentro mis zapatos.
Ni en el baño,
ni en la terraza
ni en la basura
ni en el patio
ni en la nevera.
No encuentro mis zapatos.
Ni en la ventana,
ni bajo la cama,
ni en la papelera.
Está lloviendo
y no encuentro mis zapatos.
No lo entiendo.
Tengo que irme a trabajar
y ya no sé dónde mirar.
Se me hace tarde,
llega la hora,
tampoco están en la lavadora.
Me calzo unas bolsas del híper.
En el metro no me dejan de mirar.
Al menos llego a tiempo a currar.
Pero a mi jefe no le hace gracia verme así
y me despide en un plis.
Abrazo a mi compañera María
y salgo de la zapatería.
No lo entiendo,
para otra vez
diré que estoy enfermo.
¡YA!

Y de nuevo comienza a fraguarse un conjunto de aplausos que componen un acompasado estruendo palmar. Toni Tonelada interrumpe la ovación con nuevas pinceladas acerca de la poesía rudimentaria:

—Podéis apreciar que se trata de un poema rudimentario con una intención más comercial, menos elitista. El poema habla de las malas decisiones y de la ceguera ante soluciones fáciles. También de lo paradójico del cotidiano sentido vital: vendo zapatos y no tengo zapatos. Y ya para ir terminando, voy a recitar el último poema escrito en la etapa dura. Habla del final del fin, de la reinvención de la vejez. Este otro poema de la etapa dura se llama Yayo y yo. Una vuelta a la infancia a través de la vejez, un homenaje a la familia olvidada y arrugada. Se trata de un último abrazo de despedida a mi abuelo alcohólico, a mi abuelo más cercano. Esa cercanía se vio truncada por un aliento que le impidió tenerme más tiempo a su lado. 

Yayo y yo

Hay que reírse:
a mi abuelo le dieron cita
meses después de morirse.
Desenterré su cadáver,
pedí una ambulancia
y me presente en consulta.
Una doctora muy bruta
le hizo la resonancia.
Me dijo que no era nada
y le mandó una pomada.
Me dice que esté tranquilo,
que el tiempo no tiene piedad
que eso les pasa a todos
al llegar a cierta edad.
Me despido de la despiadada.
Con un taxista ufano,
de vuelta al cementerio,
le voy quitando gusanos
al abuelo Emeterio.
¡YA!

El café se puso en pie, el público chilló, lloró y volvió a aplaudir sin pausa hasta que Toni hizo un gesto de parada mostrando las palmas de sus manos.
—Muchas gracias. Necesito que me preguntéis, debéis preguntarme sobre mis poemas. Sería un gran halago para mí saber que el poema os ha despertado interrogantes y dudas, que os ha hecho cuestionar trocitos de realidad. 
Alguien del fondo pregunta. Soy yo, es Enrique, ese Enrique que está comenzando a ser Henry. 
—Buenas noches Toni. Lo primero es agradecerte el regalo que nos haces al poder escucharte. También quería preguntarte algo. Cuando escribes algo tan potente que sabes que ya no vas a escribir nada mejor, ¿cómo superas ese volver a enfrentarte con tu escritura? 
—Muy interesante. Es evidente que “pasar del LSD al ADSL” es un verso cumbre. Tras llegar a la cúspide necesitas descansar, bajar, no puedes llegar a otra cumbre cuando acabas de alcanzar una. Necesitas calma, llanura y reponer fuerzas. Sabes que tal vez no podrás llegar a otra cima similar, pero al menos intentarás subir otras montañas que en ese momento incluso desconoces donde se encuentran. Por eso escribo Zapatos, un regreso a lo terrenal, a pisar el firme. No es fácil motivarse tras haber llegado a esos versos sublimes, casi insuperables, o al menos insuperables para mí. Por eso escribo Yayo y yo. Veo el fin y no encuentro salida, aunque saque al muerto de nuevo lo llevo a la tumba. Es un poema zombi, una petición de reanimación, de resurrección, un grito de auxilio. Yo ya soy un moribundo recitando los estertores de mi poesía moribunda que busca un reanimador. 
Y tras un profundo suspiro, hizo una breve pausa y preguntó: 
—¿Hay alguien que se anima? ¿Quién quiere seguir la estela del Rudimentarismo Poético? Ánimo y gracias. 

Con esta respuesta con preguntas, Toni abandonó el escenario llorando, entre aplausos, pero sabiendo que esta vez sí sería su último recital.

Anzoni Martín, de El largo viaje del LSD al ADSL (Colección Grandes Sobras, 2017).

anzonimartin@yahoo.com

lunes, 1 de mayo de 2017

CATÁLOGO DE TERRORES DOMÉSTICOS: Prólogo.



DEL MIEDO

Como buen amante de la literatura y el cine de horror en sus diversas vertientes (del gótico al futurista, pasando por el gore, el thriller, el giallo, el slasher, la nueva carne, los Mitos de Cthulhu, etc), ser invitado a escribir un prólogo para un libro de relatos de este género es para mí motivo de celebración, sobre todo teniendo en cuenta lo escasos que son en la literatura española de nuestros días, y más aún viniendo de quien viene la propuesta, Pablo García Malmierca, con el que me unen muchas afinidades estéticas.

Ya en su primer libro, el poemario dD, editado hace unos meses por PiEdiciones en dos volúmenes, Pablo abordaba temáticas muy poco habituales en la poesía (Hellraiser, por ejemplo, y otras cosas oscuras), que me llamaron la atención e hicieron que me interesara por su obra. A tal punto que me atrevería a calificar este libro, dD, como un poemario de horror donde fobias, obsesiones y miedos se dan la mano en una sugestiva danza de calaveras.

Este que ahora nos presenta en formato de prosa,Catálogo de terrores cotidianos, es una colección de relatos en la más pura tradición del género, por la que pululan caníbales, marginados, fantasmas, vampiros y psicokillers, bajo una gran variedad de registros.

H.P. Lovecraft, Arthur Machen, Algernon Blackwood, Lord Dunsany, Poe, Lautreamont, Poppy Z Bright, Clive Barker, Rampsey Campbell, Iain Banks o Mrs Carver, además de su majestad Aleister Crowley, la Bestia 666, son algunos de los nombres que me vienen a la cabeza tras la lectura de estos relatos, lo cual, como bien sabrán los iniciados, no es para nada decir poco.

Aunque también (y esta es a mi juicio una de las bazas importantes del libro: el cambio fluido de temas y estilos), pasando de la alta a la baja cultura, de los clásicos a la serie B, de la literatura al cómic y del gótico al pulp, las celebérrimas Historias de la cripta (Tales from the Crypt), espeluznantes y tremendas, creadas para EC Comics por William Maxwell Gaines y llevadas posteriormente al cine y la televisión.

Todo ello y más (entre otras cosas las fantasmagóricas ilustraciones de Von Laveau, como anillo al dedo para la ocasión), combinado en sabias dosis, da lugar a este cóctel sanguinario de relatos que hará las delicias de los amantes del género.

Desde el inquietante En la celda que abre el libro (donde una secta de adoradores de Aleister Crowley inicia en su culto a un autoestopista), hasta Sin opción (un claustrofóbico mondo caníbal), el relato que lo cierra, Pablo despliega un arsenal de recursos temáticos y estilísticos, pasando del realismo sobrio y descarnado de algunos textos (Todo gratis, Sentirse viva) a la ficción onírica de otros (Somnis, Metamorfosis, Fragmento), dejando un reguero de sangre y cadáveres a su paso.

Monstruos y prodigios, conjuros y hechizos, razas de la noche y outsiders de todo género y tipo desfilan por estas páginas en turbadora armonía, componiendo un escalofriante mosaico de atrocidades.

Acomódense en sus butacas, queridos drugos, la función va a comenzar.


Vicente Muñoz Álvarez,
de Catálogo de terrores domésticos
(PiEdiciones, 2017)

lunes, 24 de abril de 2017

BREVE HISTORIA DEL CIRCO por PABLO CEREZAL



Con Breve Historia del Circo, Cerezal nos regala, en un diario compuesto de prosa poética, poesía prosaica y fotografías urgentes, el desnudo frontal de su persona y sus sentimientos durante los más de dos años que vivió en Bolivia, como responsable de una pequeña ONG orientada a proporcionar un futuro plausible a niños que vivían y/o trabajaban en las calles de la ciudad de Cochabamba. La ya de por sí compleja vivencia del autor se vio afilada por la realidad de una paternidad en desarrollo. El fruto literario de dicha experiencia es una obra de indudable cariz poético e ineludible sentir solidario que enfrenta, con verbo y latido, la quietud egoísta de estos tiempos que vivimos.

Pablo Cerezal

Nació en Madrid en 1972. Es escritor, articulista y guionista. Ha publicado la novela Los Cuadernos del Hafa (2012), hoy considerada novela de culto, y, junto al escritor boliviano Claudio Ferrufino-Coquieugniot, el volumen de crónicas Madrid-Cochabamba (cartografía del desastre) (2015). Entre 2013 y 2015 participa en antologías literarias como Erosionados, El Descrédito. Viajes Literarios en torno a Louis-Ferdinand Céline, y Hey Bob! Asesor de guion en el documental Quinuera (2014), coguionista de los documentales Madrid-Cochabamba (2015) y Geometría del esplendor (2016) y colaborador en numerosos medios escritos, como Frontera D (España), La Razón (Bolivia), y Red Marruecos (Marruecos). Mantiene los blogs Postales desde el Hafa y Vislumbres de El Dorado.


OTROS AUTORES HABLAN DE LA OBRA

“Como las grandes novelas confesionales, Breve historia del circo engancha de la primera a la última página con una brillantísima prosa poética, un montón de suculentas anécdotas y un análisis de la psicología humana tan emotivo, solidario y sincero, que os sentiréis (pongo la mano en el fuego por ello) plenamente identificados con él.

A caballo entre la poesía y la prosa (de hecho, intercalando ambos géneros, y también un puñado de estupendas fotografías), el ensayo y el diario, lo intimista y lo reflexivo, lo privado y lo público, Pablo nos sumerge en la caótica vida de Cochabamba, con sus coloristas mercados, injusticias y contradicciones.”

Vicente Muñoz Álvarez

“Cerezal es un escritor que tiene mucho que contar y que lleva algo más que cultura libresca en el equipaje de narrador, que está en pie de guerra con su tiempo, en tensión. Escritor vagabundo más que viajero, hoy en Bolivia, ocupándose de niños de la calle, ayer en Marruecos, vete a saber dónde parará este hombre. Vida leída la suya, y vida vivida o soñada, el mejor terreno literario: entre lo vivido y lo imaginado. Escritor que cambia de piel y se la deja en el empeño. Toda una lección, cuando todavía las recibes, te gusten o no.”

Miguel Sánchez-Ostiz

“Leer a Pablo Cerezal, es hacer un ejercicio vertiginosamente pulmonar. Su ritmo lingüístico es una caída libre hacia los abismos sustanciales de la salud y de los sentimientos más extremos. Como estar en un pozo iluminado por un millón de ráfagas de fuego. Impresiona. Vuelves y vuelves a leer. Lo apartas. Pero no se va. Pleno de una poesía fulminante.”

Isla Correyero

“Pablo Cerezal es el poeta que escribe en prosa. El feliz e improbable encuentro entre Umbral y Burroughs en una voz tan encendida de prodigio que estremece. Pablo escribe como lo haría Henry Miller de haber nacido en Vallecas y haberse llamado Pablo Cerezal, porque su voz única bebe de las entrañas de la verdad.”

Javier Vayá


BREVE HISTORIA DEL CIRCO: Booktrailer

Breve historia del circo (booktrailer 1) from José Ramón da Cruz on Vimeo.

domingo, 16 de abril de 2017

QUE LO SEPAS: Charlas tiernas.



Quizá silencio es sólo un nombre,
un nombre acostumbrado aunque inexacto,
una palabra errónea que habla, en realidad,
del sonido terrestre
que está perdido
en un espacio ajeno y despoblado
donde nadie lo escucha.

El silencio no existe.

(La idea
ya es un dardo que está cruzando el aire.
Su vuelo es pensamiento.
Mis palabras lo empujan y lo frenan.)

Antonio Cabrera

- A Leo le encanta ir sentado en el carrito del supermercado. Hemos llegado al pasillo de los yogures… 
- ...
- Mira Leo, ¿de qué los quieres, de fresa o prefieres de plátano? 
- … 
- A mí de pequeña me encantaban los de plátano. Sabes que el color rosa de los yogures de fresa lo hacen con un colorante que viene de la cochinilla… 
- … 
- Es un bichete que vive en las plantas. 
- … 
- ¿Qué tal en el cole hoy? 
- … 
- Ven aquí, eres tan lindo, mamá te quiere. 

Y le beso mucho, porque cuando Leo va sentado en el carrito de supermercado, en esa silla pequeña en la que casi ya no cabe, yo me inclino y le abrazo fuerte y le beso y él se ríe. Vamos rodando hasta el pasillo de las rosquilletas y los panes. Le encantan esos que llevan arándanos incrustados, y los señala. 

- Pero ¡cómo te gustan estos panecitos! A mamá nunca le ha gustado demasiado el pan, en eso debes haber salido a tu padre… 
- … 
Yo hablo, pero al otro lado no hay palabras. Hablo mucho desde el principio, desde antes del diagnóstico. Hubo unos meses en que dejé de hacerlo, creo que perdí la esperanza o si acaso no sabía enfrentarme a la ausencia de respuestas. Leo tiene cuatro años y autismo. Aún no habla. Lo hizo, pero las palabras se perdieron como lágrimas en la lluvia.

Este libro es muy especial para mí, porque concentra toda una filosofía de vida y pensamiento en las conversaciones que la autora mantiene con sus hijos. Fantasía, acción, ideas, verdad, sueños, proyecciones de futuro, el poso del pasado y los ancestros, familia, relaciones, enseñanzas. Todo ello bidireccional, y ahí está Su Gran Belleza; esta radica en la naturalidad con la que fluye el discurso, cargado de amor, de preguntas que obtienen respuesta en ambas direcciones. En este libro los niños tienen espacio propio, no se pretende adoctrinar, sólo dejarse ser, eso me parece que hace Silvia, dejarse ser, estar presente, darse a conocer como una mujer además de como una madre, una lección preciosa para quienes mañana ya no serán niños. 

Siempre me fascino ante la impavidez de algunos padres y madres que miran el teléfono móvil mientras sus hijos les hablan, les quieren contar algo, les estiran de la manga. ¡Esos padres les piden, les ordenan a sus hijos que se callen! No consigo entenderlo tal vez porque me cuesta ponerme en su piel, pero aún consiguiéndolo por un momento sigue sin gustarme. ¡Ah! Es que muchos no saben valorar lo que dan por hecho, no hubo oportunidad de aprenderlo, algo que de todas formas puede derrumbarse en cualquier momento y entonces la lección se abalanza sobre nosotros y primero nos hace daño. Después podemos ver lo que aprendimos. Y yo, creo que hago este prólogo porque su autora intuye bien lo que las palabras significan para mí, la importancia y el valor precioso que les doy a estas conversaciones que yo no puedo tener con mi hijo. Pero también, porque como ella sabe “ Con la gente con la que mejor estás, la mayoría de las veces no necesitas decir nada, porque te entiendes con la mirada, o con la música, o con la manera de estar…

La mirada de los niños suele ser radicalmente original. Sorprendente. Creo que, entre otras cosas, por estar desprovista de todo aquello con lo que la sociedad, su forma, y la propia experiencia van lastrando nuestras opiniones y nuestro modo de ver la vida con el paso de los años, en ocasiones contribuyendo a uniformar las corrientes de pensamiento, casi siempre despojándonos de esa formidable espontaneidad, tan presente en las palabras de Martín y Nicolás; esa autenticidad que merece la pena preservar y registrar, también para que podamos recordar, recuperar esa visión limpia y sin aditivos, valiosa en más de un sentido, de cuando nosotros éramos también niños. 

De ahí el valor añadido de estos diálogos, tan recurrentes en la filosofía postsocrática. Es Wittgenstein quien escribió que la respuesta a una pregunta filosófica será esencialmente errónea si no representa una nueva pregunta. La filosofía y el pensamiento, algo tan dinámico no casa bien con respuestas indubitadas a modo de punto final. Nico y Martín, como pequeños sabios que son cuestionan la realidad enunciada por su madre con puntos de vista que enriquecen el particular y multiplican las posibles interpretaciones. 

Esta lectura ha sido para mí un sortilegio esclarecedor, me invita a seguir hablando con mi hijo aunque no obtenga, por ahora, respuestas habladas. Me sugiere que el dolor irá cediendo, que no ha de confundirme todo aquello que espero porque debía dárseme y no ha llegado todavía. Silvia ha compartido conmigo todo esto, que ahora también, es un poco mío. 

Y no sabe la autora cuánto, una mujer como yo, una madre tan particular, me reconstruí al leer el haiku con el que termina este libro. Gracias.


Safrika Patricia R. Calpe, prólogo a Que lo sepas: Charlas tiernas, de Silvia D Chica (PiEdiciones, 2017).