martes, 31 de marzo de 2015

NEREA por David González.




Nerea

no está pasando sola
por este duro trance:
no me puedo olvidar
de su único amigo:
un pinscher miniatura
que le hace compañía
desde sus tiempos
como princesa de la casa:

Nerea

descendiente última
de una familia de indianos
venida a menos

padece cáncer de mama:
igual que mi difunta
y bondadosa e indefensa

tía Manolita,

con su pañuelo
de vivos colores
que sin embargo
no podía disimular
la deforestación de su amazonas:
las desgracias ya se sabe
nunca vienen solas:

pero no necesariamente
tienen por qué ir a peor:

pero no necesariamente tienen por qué
ir a peor:


y así
debajo de su pañuelo
de vivos colores
el cabello de Nerea
no solo echa raíces
sino que de nuevo
y con fuerza
ha vuelto
a crecer:

con tanta fuerza
con tal ímpetu
ha vuelto a crecer
el cabello de Nerea
que la cáscara
de su pañuelo
de vivos olores
ya se empieza

a resquebrajar:


el amor es la resurrección de la mujer:
fiodor dostoyevski:



David González, de Campanas de Etiopía (Editorial Origami, 2015).

viernes, 27 de marzo de 2015

HOY EN LEÓN




Dolores de poesía en los bares, 2015.


Seis años contando con los maravillosos carteles de Julia D. Velázquez, gracias amiga.

Seis años de ronda poética por los bares y calles del León antiguo. Seis años de poesía, amistad y cariño por parte de los auténticos artífices de la celebración; todos aquellos amigos que nos acompañan en las distintas paradas, etapas, estaciones.

Seis años y lo que ha cambiado todo en León, y lo que ha cambiado el ambiente poético, y lo que nos alegramos, sin duda.

Algunos de los bares donde hemos procesionado no existen como tales, la buhardilla del CCAN fue clausurada de malas formas y peores modos por las peperas autoridades municipales, el Bardalla ha cerrado por su propia mano recientemente. Este año incorporamos un lugar con solera entre la mayoría de los actuantes El Cardo. El Benito contempla nuestros seis años de vida desde su centenario que celebra en este 2015, el Belmondo sigue sin parar en sus acciones y movidas y El Gran Café celebra sus conciertos, presentaciones y la inigualable jam sesión de los martes.

Y ahí estamos nosotros, esos que dicen versos en la noche, entre el vaho producido por el frío (no en vano ha sido un años de nevadonas) y el vapor del alcohol, la nómina de esta año está compuesta por los siguientes versificadores:

Luis Miguel Rabanal

Patricia Furlong

Ildefonso Rodríguez

Abel Aparicio

Silvia Díaz Chica

Jorge Blanco

Toño Morala

Silvia Abad Montoliu

Vicente Muñoz Álvarez

Xen Rabanal

Charo Acera Rojo

Víctor M. Díez

Eloisa Otero

Felipe Zapico Alonso


Programa

El Benito, 21,30 horas

El Cardo, 22,15 horas

Belmondo, 23,00 horas

El Gran Café, 23, 45 horas


Se recomienda ingerir alimentos sólidos en algún momento de la ronda.

Seis años contando con los maravillosos carteles de Julia D. Velázquez, gracias amiga. 

Nos vemos en los bares.

Zapi


viernes, 20 de marzo de 2015

LA TIERRA PURA en TAM TAM PRESS



Silvia D. Chica y sus poemas sobre la vida cotidiana

Por CAMINO SAYAGO

Editora del fancine Vinalia Trippers, ilustradora, fotógrafa y escritora, la leonesa Silvia D.Chicapresenta este viernes 20 de marzo, en la librería Elektra Cómics León, su primer libro, “La Tierra Pura”. Un poemario publicado por Zoográfico Diseño Editorial, con ilustraciones y portada de Toño Benavides y prólogo de Ana Pérez Cañamares. A la presentación se suma un acústico de Marcos Cachaldora, Gonzalo Ordás y Delta Galgos. Y el domingo, 22 de marzo, en sesión vemouth, lectura compartida con la periodista y poeta vallisoletana Laura Fraile en el Café Belmondo.

“La Tierra Pura” es la primera incursión de la leonesa Silvia D. Chica en el ámbito de la poesía. El cuaderno de bitácora de una tripulante de la vida que durante años ha ido registrando los pequeños detalles de lo cotidiano, muy pegados a la naturaleza y a las emociones. También es el resultado del blog del mismo nombre, que primero cristalizó en fotografías de papel y ahora lo hace en el papel impreso. Y que desde hace ocho años, y temporada tras temporada, recoge además de su poemas, su trabajo fotográfico, un recorrido visual que completa su intención por buscar los detalles, buscar la esencia. DicePaloma V. Otero en Cajón del Arte que “sus fotografías son poemarios y sus poemas imágenes”.

El silencio, un momento irrepetible, los caprichos de la naturaleza, el agua helada, la bruma de la mañana, los bosques, sus árboles solitarios, las cigüeñas, dan forma a los poemas de este primer libro de Silvia D Chica. Poemas sencillos, sin pretensiones, e inmediatas reflexiones sobre el presente. A veces, pequeños haikus sobre la existencia y su cíclico flujo.

El poemario se divide en cinco partes: Ciclos, Estar presente, Vértigo, Percepciones y Plenitud. Y está prologado por la poeta Ana Pérez Cañamares. Según Silvia D. Chica, está inspirado en los Vagabundos del Dharma, de su querido Kerouack, y Japhy Ryder, la cabaña en la montaña, la casa de la Tierra Pura, el centro de la mente.

Y hablan de “la soledad y de la pureza, de las reflexiones, los poemas sobre la vida cotidiana, el campo y la Tierra, sus ciclos y cambios, la impermanencia de nuestra vida, y del absurdo de nuestros problemas que vienen y van, del darse cuenta del momento presente, del contenido de la mente y del vértigo del paso del tiempo, de la futilidad de los momentos y de los arduos esfuerzos por hacer algo que se desvanece como arena entre los dedos, de la aceptación, de los miedos y de enfrentarse a ellos… y también de la plenitud de los momentos excelsos, del arrebato, y de lo precioso de la existencia”.

Reproducimos a continuación dos poemas de Silvia D. Chica, incluidos en “La Tierra Pura”:

Oscilaciones

En lo alto de la torre
la veleta
para los desnortados los perdidos los sin rumbo
a lo lejos
las colinas serpenteantes
para los solitarios los amantes los viajeros
por encima de las secuoyas
la puesta de sol
enorme brillante generosa
y en el medio
yo
con mis oscilaciones mis asimetrías mis delirios.

Aprendiendo vida

De lo algodonoso
de lo suave
de lo delicado
de lo evanescente
de lo sutil
de lo esponjoso
de lo sedoso
de lo exquisito
de lo ligero
de lo plácido
de lo agradable
de lo aterciopelado
de lo tibio
de lo blando
y de lo templado.
(no hay nada
más allá
del ahora).

Presentación “la Tierra Pura”

Viernes 20 de marzo
Librería Elektra Cómics León. C/ Comandante Zorita. León.
20:00 horas

Lectura compartida con Laura Fraile

Domingo 22 de marzo
Café Belmondo, C/San Lorenzo, 1. León.
13:00 horas

miércoles, 18 de marzo de 2015

PAN DURO. Patxi Irurzun


Muy pronto...

Puravida, una soñadora chica de quince años que hace honor a su nombre, y su padre, un vendedor ambulante de todo tipo de cacharros absurdos (por ejemplo, unas sandalias con capota para los días de lluvia), llegan por casualidad a Zarraluki, un lugar que no aparece en los mapas y que sin embargo celebra anualmente el Campeonato Internacional de Lanzamiento de Huesos de Aceituna.
Es solo una de las surrealistas situaciones que acontecen en este fantasmal pueblo de montaña con faro y equipo de remeros. Un pueblo en el que la vida y la subsistencia dependen por completo de la relación amorosa entre la profesora y el panadero, pareja en plena crisis sentimental. Puravida y su padre intentarán mediar entre ellos con la ayuda de Oihan, uno de los habitantes —con sus 113 añitos— más jóvenes de Zarraluki.
Patxi Irurzun nos sorprende esta vez con una divertida y poética novela para jóvenes de todas las edades, en la que sobre reminiscencias del realismo mágico y de películas como "Amanece que no es poco" o "Bitelchús", se eleva la voz siempre tan mordaz como tierna del autor navarro.

https://www.facebook.com/pages/PAN-DURO/734168333364273?ref=hl

(Portada de Pedro Osés)

QUIZÁS, QUIZÁS, QUIZÁS. Norma Yamille Cuéllar




(Norma Yamille Cuéllar, nuestra hija de Satánas y perra del infierno mexicana, nos envía en exclusiva este fragmento de su nueva novela)

Ella y el primo se nos acercaron, habían pasado ya varias horas, sí, horas. Le di mi número a mi ex jefe: el lunes nos veríamos para cumplir nuestras fantasías. El primo ayudaba a Luis Fernando porque a duras penas caminaba. Al despedirse todavía alcanzó a susurrarme: “Vámonos”. Karina y yo nos quedamos solas (no sin antes bajarles otra cubeta de cheves), le conté a ella que me iba a coger a Luis Fer hasta el lunes y Karina me dijo que era una pendeja total porque “la verga es primero”. Salimos a las 5 de la mañana del Stereo como acostumbrábamos: abrazadas y pedísimas. Tomamos un taxi y al llegar a la casa en Juárez me di cuenta de que mi amiga casi no tenía colchas, por lo que hicimos un esfuerzo para no morir congeladas y, en cambio, platicar sobre mi ex jefe. Sobra decir que nos dieron las 9 de la mañana en esas labores. Nos levantamos a las 3 de la tarde y compramos unos frijoles cocidos que vendían en bolsa de plástico en la tiendita de enfrente de su casa. Asquerosos.

La mañana del lunes (23 de diciembre) preparé mi ropa sexy con encajito, blanca y perfumada, me bañé, me unté cremas, me pinté las uñas, de nuevo me depilé hasta el culo. Mi madre adoptiva estaba pegada al teléfono de la casa, contando a las vecinas hasta la más mínima nimiedad. Entre más se daba cuenta de mi necesidad por el teléfono, más se aferraba a él. Fui a pie hasta un parque de la zona del sur de Monterrey. Mi llamada era importantísima, y entre el escándalo de los carros me sentiría más confiada que entre el poco espacio del calabozo de mis padres adoptivos. Llamé a la oficina de mi ex jefe desde un teléfono público. Marqué como 20 veces. Nada. Me fui a caminar al parque, para pasar el tiempo. Pasó una hora y volví a marcar. Nada. Y… marqué a la oficina.

- Punto Cero Publicidad –saludó Karina.
- ¿Qué onda, wey? –exclamé- ¿qué pedo?
- Ana –dijo, con voz apagada.
- ¿Pos sí, ya no me reconoces, o qué? ¿Sigues crudelia? ¿Te pegaron duro las chev…
- Wey –susurró- es que no sabes…
- ¿Qué pasó? –empecé a preocuparme.
- Pos… Luis Fer anda todo culeado porque en el Stereo andaban sus enemigos, les tomaron foto y video a ti y a él…
- ¡¿Qué!? –grité- ¿¡de qué hablas!? ¿Cuáles enemigos?
- Pos los del Partido Liberal… -bajó más el volumen de su voz- imagínate, tienen imágenes de él tocándote la pierna… hablándote al oído y todo…
- ¿¡Qué chingados!? Si Luis Fer ni es famoso… ¿¡qué jodidos está pasando!?
- Pues eso es lo que él pensaba… acá en la agencia parece funeral… te digo, el wey anda todo culeado, me mandó un mail explicándome todo el pedo y hoy no va a venir a la oficina… sus enemigos podrían pasar el video en la tele esta misma tarde…
- ¿¡Qué!? –volví a gritar, enloquecida- ¿¡en la tele!?
- Pos agárrate, porque a lo mejor sales en Telediario o en Info 7...
- ¡No mameees! –estaba a punto del infarto- ora sí que mis papás adoptivos me van a correr de la puta casa, no pinches mames Karina, ¿ora qué hago?
- Alguien llegó, luego te marco –colgó.

* No volví a saber de Karina ni de Luis Fernando
* No, no salí en TV


Puedes conseguir "Quizás, quizás, quizás" en Amazon

martes, 17 de marzo de 2015

LA TIERRA PURA: Prólogo.




Es fascinante cómo los seres humanos podemos olvidar e incluso tomar la dirección contraria a aquello que nos hace bien. Cómo podemos sumergirnos y regocijarnos en todo lo que nos aparta de nuestra humanidad, de nuestro bienestar, de nuestra esencia, hasta comportarnos como seres mecánicos, como autómatas sin alma, sólo atentos a sus deseos y necesidades más inmediatas. Pienso que en este caso la cultura capitalista -al no dejarnos bajar de su eterno columpio, que va de de la frustación a la recompensa- se compincha con nuestra peor versión, la de niños malcriados que lo quieren todo y lo quieren ya, y de forma fácil, sin esfuerzo ni disciplina. 

Así que de vez en cuando no está nada mal que alguien venga a recordarnos que hay otras cosas, es más, que las hubo antes de nosotros y las seguirá habiendo. Aunque sólo fuera por eso, porque nos recuerdan los pequeños tesoros gratuitos que desdeñamos cada día, valdría la pena escucharlas. No está nada mal, insisto, que voces como la de Silvia se alcen sobre el ruido para hablarnos del silencio, del campo, de la noche, del bosque; que nos digan que si logramos alzarnos un poquito por encima del miedo y de la pereza, de la costumbre y la rutina, nos espera el premio de la pertenencia a una vastedad acogedora, a todo aquello que no se rompe tan fácilmente -que no nos va a traicionar- como las zapatillas de moda o el último modelo de móvil.

Silvia nos invita a un espacio tolerante, sin juicio, sin límites, en el que la linealidad -la carrera- se ve sustituido por los ciclos que nos mecen en su vaivén, y el futuro que nunca llega, por un presente pleno de posibilidades. En ese espacio las dudas persisten, pero las preguntas nos importan tanto como las inmediatas respuestas que se nos ofrecen, cuando nos permitimos identificarnos con el cielo abierto y cambiante, con la madera útil, cálida, pasajera. Para ello, hay un proceso a veces doloroso, otras placentero: olvidar el ego, nuestra pegajosa identidad, nuestras ansias de perdurabilidad. Pero Silvia, con su mirada abierta, nos ofrece el placer y el consuelo que nos espera cuando lograrmos acceder a esa otra realidad. Aunque confiese que no siempre es fácil ni asequible: “en el medio/yo/con mis oscilaciones, mis asimetrías, mis delirios”.

En realidad, este camino me recuerda a la sensación de montar una bicicleta con el manillar torcido: nos tentará dejarnos llevar por la dirección equivocada, nada nos asegura que no nos torzamos, pero si estamos atentos a ese pequeña corrección que debemos hacer cada tanto, lograremos seguir el camino de la verdad durante unos segundos, aunque sólo sea para saber regresar a él más tarde, para recordarnos que tenemos esa posibilidad. Que el cielo, el agua, los árboles, el aire nos esperan. Que después de cada tentación, nos hayamos dejado llevar por ella o no, la mirada atenta nos devolverá a la senda. Allí donde las estaciones y sus cambios se hacen evidentes. Donde el monólogo interior se para para dejar paso al sonido del agua o del aire entrando y saliendo de nuestros pulmones. Donde la vida nos inunda como una marea. Y eso, nos recuerda Silvia en sus poemas, sólo se consigue estando presentes, estando en el presente.

Si haces hueco, si te despojas, la magia de estar vivo, la comunión con todo lo existente, está aquí. No son otra cosa estos poemas que recetas que nos indican dónde hay que mirar, qué hay que elegir entre la estrechez de miras y el mar ancho. A pesar de la tristeza, del dolor, de la muerte, esta mirada de niño deslumbrado está a siempre a nuestra disposición. En estos poemas, que sea cual sea su extensión no pierden de vista el espíritu de los auténticos haikus, se nos promete un premio: si abandonamos el miedo a ser pequeños, la grandeza de formar parte del todo nos espera. 

Le agradezco a Silvia que nos lo recuerde.


Ana Pérez Cañamares, en La Tierra Pura, de Silvia D Chica (Zoográfico Ediciones, 2015).


Viernes, 20 de marzo

Elektra Cómics León

Presentación del poemario La Tierra Pura.
Poemas, fotos y música en acústico con los Delta Galgos


lunes, 16 de marzo de 2015

REGRESIONES: Entrevista en Tam Tam Press.



Este libro es un canto a un pasado, el mío y el de mi generación, que no volverá.

El escritor leonés Vicente Muñoz presenta el jueves 5 de marzo, en el Gran Café de León, su último trabajo, “Regresiones”. Un relato autobiográfico, editado por Ediciones Lupercalia, que se sumerge en el espacio de los recuerdos y rescata de la memoria el León subterráneo de los 80 y 90. Cuenta su historia y sobre todo rinde homenaje a una generación. La cita, a partir de las nueve de la noche, contará con la presencia del prologuista Julio César Álvarez, algunos de los autores del epílogo y el directo de “Los tres norteamericanos”.

Por CAMINO SAYAGO

Dice Vicente Muñoz que ha quedado muy satisfecho con el resultado final de su libro, sobre todo porque habla de cosas cercanas a muchos de su generación. Y sobre todo porque nadie ha contado aún esta historia, la del León subterráneo de los 80. Años intensos de lectura, escritura, de bares, viajes y mucha música. Y de vida, en una ciudad efervescente.

Es lo que narra y retrata con cierta nostalgia esta novela introspectiva, a través de un viaje casi iniciático a las orillas de la infancia y la juventud. Un brindis a un tiempo que ya no va a volver. Mira hacia atrás y recrea escenas, atmósferas, emociones.

Desde Las Lomas, a vista de pájaro, 48 años sobrevolándolas, Vicente Muñoz se desnuda sin artificios. La literatura como excusa para escribir sobre la vida, la vida como desafío para alcanzar la perla. Y como un superviviente, escribe sobre sus propias regresiones, sobre su León quimérico y crepuscular, como una especie de mapa interior: “yo mismo por dentro y mis visiones de niño y recuerdos”.

“Todo ello, pienso, me ha hecho ser lo que soy, narrador y poeta, vende­dor de zapatos, apátrida y soñador. Como el Ying y el Yang. O como la propia vida. Pero sin todo ello, eso está claro, hoy sería alguien distinto y en el fondo no quiero serlo. La ciudad y el campo, el bullicio y la calma, el silencio y el ruido, lo blanco y lo negro, la tierra y el fuego”.

El libro cuenta con un prólogo de Julio César Álvarez y un epílogo con textos de 19 escritores y músicos.

—Alejandro Amenábar acaba de presentar el trailer de su última película “Regresión” y tú haces otro tanto con tus “Regresiones”, vaya coincidencia…

—Pues sí, la verdad, una extraña coincidencia. Supe de la película de Amenábar poco después de dar el libro a imprenta, de hecho hace sólo un par de semanas, aunque llevaba ya cerca de dos años trabajando en él y desde el primer día tuvo ese título, Regresiones, que condensa a la perfección su tono y contenido. No me ha hecho demasiada gracia, pero en cualquier caso, de haberlo sabido antes, tampoco hubiera cambiado el título de mi novela. Es parte de su esencia y lo que le da en el fondo sentido, tal cual yo la concebí, a modo de flashbacks y regresiones.

—Hablemos de esa época frenética y de inicia­ción, 1970-90, y del León subterráneo de entonces. A qué se debe este homenaje, es que ¿no has saldado cuentas?

—Soy un escritor básicamente autobiográfico. En mis libros, y a lo largo de mi trayectoria literaria, he hablado de muchos aspectos y períodos de mi vida, pero no de este en concreto, supongo que porque me faltaba aún perspectiva para poder abordarlo con criterio. Y sí, en cierto modo puede considerarse una deuda pendiente saldada, otra más… Me interesaba mucho escribir sobre el León alternativo o subterráneo de aquel tiempo, que fue el que en realidad viví, no el de los filandones y el folclore y la tradición, sino el de las bandas de rock, el CCAN y el Barrio Húmedo, el de los escritores, los músicos, los bares de noche y los fanzines… Nadie, que yo sepa, había escrito sobre esto una novela, y eso es exactamente lo que me propuse hacer.

—Eres, como dices, un escritor autobiográfico: “lo que me pasa lo cuento, es­cribo sobre la marcha, vivo escribiendo y escribo viviendo”. ¿Cómo se escriben los recuerdos décadas después?

—Como te decía antes, con mayor perspectiva. Me hubiera gustado escribir este libro hace mucho tiempo, estaba ya en mi cabeza, pero han tenido que pasar más de dos décadas para que haya podido hacerlo, lecturas, experiencias, recuerdos…

—Obsesión por lo maldito, llave de plata… ¿Ahí está el origen de tu escritura?

—En parte sí, siempre me han gustado los escritores malditos y todo lo que escribo tiene conexiones con el pasado y la memoria, mucho más aún este libro en concreto. H.P.Lovecraft, uno de los autores que gravita sobre Regresiones, hablaba de una llave de plata que abría la puerta a las ensoñaciones de su infancia, a la capacidad de ensoñar que vamos perdiendo con el paso del tiempo al hacernos adultos. Me parece una metáfora muy acertada y a menudo la he utilizado en este libro, que es, por encima de todo, un canto a un pasado, el mío y el de mi generación, que no volverá.

— ¿La nostalgia es un placer?

—Sin duda. Pero también una condena. Complace y duele en idénticas dosis.

—Narrador y poeta, vende­dor de zapatos, apátrida y soñador. Así te defines en este viaje por tu experiencia.

—Efectivamente. Creo que es una buena definición. Narrador y poeta por encima de todo, es mi forma de ser y estar en la tierra y lo que realmente alimenta mi espíritu. Vendedor de zapatos, porque es de lo que como y vivo (la literatura da, en el mejor de los casos, para merendar, no para comer, al menos a mí). Apátrida, porque me siento ciudadano del mundo, no de aquí ni de allí, sino de todas partes, no soy ni leonesista ni regionalista ni nacionalista ni chauvinista, no me interesan esas etiquetas. Y por encima de todo, sí, soñador: sin sueños, al menos yo, no se puede vivir…

—Cuarenta años después, la sombra de la Casa Botines, tu particular Casa Usher, sigue ahí para decirte que ahí comenzó el misterio con la literatura, a través de tu abuela.

—Sí, afortunadamente sigue ahí. Mis abuelos vivían en un ático de esa casa y una de las habitaciones, el comedor, daba a uno de los torreones góticos del edificio. Me recuerdo de niño allí, asomado a la ventana viendo a la gente pasar e imaginando sus vidas, primeros ensayos de ensoñación… Y cada vez que paso a su lado hoy en día, miro al torreón de mi abuela, quizás con la esperanza de verla asomada allí con una llave de plata en la mano…

—Luego la pasión por la lectura con las historias de superhéroes, el cine de terror que descubriste más tarde… ¿Esa fas­cinación por el horror permanece?

—Por supuesto. Hablo mucho de ello en el libro. Siempre me ha apasionado la literatura y el cine de horror, ya desde niño… No sé por qué exactamente, he intentado descifrarlo escribiendo esta novela, remontándome a mi infancia, y quizás ahora lo tenga un poco más claro. Pero es cierto, siempre me ha fascinado.

—De los cómics y películas setenteras a los relatos de Poe y Lovecraft, de las películas de psicópatas y espiritismo a las de ciencia ficción, ¿Es la pasta en la que te has moldeado?

—Una parte tan solo. La de mi iniciación, digamos. Que luego se ha ido enriqueciendo con el paso del tiempo, alta y baja cultura lo mismo me da, mi escritura es un reflejo de todo lo que he ido viendo y experimentando en mi vida, lecturas, música, estudios, viajes, amores y desamores, etc.

—Por cierto, ¿La Casa del cine Mari continua en tus pesadillas? Ahí nació tu afición por lo diferente y extraño. Como tu parche en el ojo.

—Sí, ahí sigue… Precisamente por ahí arrancó este libro, hablando de esa mansión, la Casa del cine Mari, también llamada Casa de Aguas… Es un recuerdo que tengo grabado en mi memoria a fuego… Aquel caserón siniestro y sombrío, que merodeaba con mis amigos de niño y que tanto me impresionaba. Y el parche en el ojo, debido a mi estrabismo infantil galopante, también… Todo crea sustrato y todo sale tarde o temprano en los libros si eres un escritor autobiográfico.


—Lovecraft fue el autor con el que te enganchaste a la lectura, los Mitos de Cthulhu fue tu libro de cabecera y el que te impulsó a escribir tus primeros relatos. Luego el realismo sucio y la literatura beat, Céline, Thomas Bernhard e incluso Carlos Castaneda. ¿Cuáles son las referencias literarias de “Regresiones”?

—Básicamente esas que citas. Los autores del círculo de Lovecraft, por un lado, y la literatura gótica y de horror, que fue la que despertó mi pasión por la literatura, los escritores beat, Kerouac sobre todo, cuya obra gravita siempre sobre la mía, Louis Ferdinand Céline y Thomas Bernhard, siempre presentes, y por supuesto Carlos Castaneda, otro de mis autores de cabecera. También el simbolismo y el decadentismo y muchas otras referencias, pero sobre todo esas que has citado.

—Este relato tiene muchos ecos sonoros, desde las sintonías de las series de televisión que engullías, a las que creaste tú mismo con tus grupos. Literatura y música están unidas en tu educación vital…

—Sin duda alguna. Pero más que nunca en este libro. Me interesaba mucho narrar esa parte de la cultura leonesa, la de las bandas de rock de los ochenta, de la que creo que nadie hasta ahora había escrito, la influencia de Los Cardiacos en nuestra generación, y de grupos como Parálisis Permanente o Gabinete Caligari, entre otros muchos, que fueron decisivos para nuestra formación. Y quería también hablar de Veredicto Final, mi propia banda ochentera, en la que yo tocaba la batería, y de grupos afines de aquel tiempo, Deicidas, Opera Prima, Flechazos, Positivos, Los Vagos, Abogado del diablo, Salamanders, etc, etc.

—Llama la atención un hecho desagradable que rememoras, la leyenda urbana de la descuartizadora del Portillo. Un crimen pasional ocurrido en 1975 que dio mucho que hablar. ¿Tanto te impresionó?

“Vive tu memoria y asómbrate”, dijo Jack Kerouac…

—Muchísimo, la verdad. Yo tenía nueve años entonces y aquel crimen dio, efectivamente, mucho que hablar… Recuerdo a mis padres, cada vez que subíamos la cuesta del Portillo y pasábamos por delante de esa casa, hablando estremecidos del tema, del horror de aquel cadáver descuartizado…

—Al ritmo de Los Cardiacos, Los Ramones y Siniestro Total, brotaron amistades especiales que aún mantienes: “Xen”, el poeta Alfonso Xen Rabanal con el que te reencontraste años después en el fanzine “Vinalia Trippers”. Y “Gabi”, el escritor Gabriel Oca con el que también estas muy unido. Esto no son regresiones…

—Sin duda alguna, ahí están ambos dos, siguen presentes. Pero no solo ellos, muchos otros pululan también por el libro, Regresiones es una novela generacional y son muchos los que se dan cita en sus páginas. De hecho, el libro lleva, además de un prólogo de Julio César Álvarez, un epílogo coral con textos de diecinueve músicos y escritores leoneses de mi generación, que sirve de contrapunto a mi narración y experiencia.

—Para Proust era una magdalena. Para ti han sido otras cosas las que han abierto las puertas de tu memoria. De eso habla este libro, dices, ¿qué sientes ahora, una vez finalizado el proceso de escritura?

—Siento que he escrito el libro que quería desde hacía mucho tiempo escribir. Y que he saldado cuentas importantes con mi memoria y recuerdos… Espero que conecte con mi generación, a la que va dirigido, porque habla del León que, a mi lado, muchos otros también vivieron, y no es el que nos habían contado hasta ahora…

—Por último; superviviente, outsider, libre y siempre dúal. Te repites, “es como quiero ser”

—Sí, y así soy. Para lo bueno y para lo malo soy así… No me arrepiento.


Colaboran en el epílogo de “Regresiones”:

CÉSAR FERNÁNDEZ CARNERERO / ANA CAMPE / ALEX COOPER / PACHO RODRÍGUEZ/ GABRIEL OCA FIDALGO / SILVIA D CHICA / JOSÉ BERROT DOMÍNGUEZ / ALICIA ELEKTRA / VICTOR M. DÍEZ / ELOÍSA OTERO / CARLOS ANTONIO SUÁREZ MARCOS (Carlos Luxor, Toñín Capricho, Marquitos) / JOSÉ PAJARES IGLESIAS / FELIPE ZAPICO ALONSO / CARLOS SALCEDO ODKLAS / JUANCHO LÓPEZ / MANOLO POSITIVO / ILDEFONSO RODRÍGUEZ / EKNORFU PALIG (aka TOÑO PEDRADA) / TOÑO BENAVIDES




Book Trailer del libro


sábado, 14 de marzo de 2015

LA TIERRA PURA en LEÓN



Viernes, 20 de marzo

Elektra Cómics León

Presentación del poemario La Tierra Pura.
Poemas, fotos y música en acústico con los Delta Galgos


sábado, 7 de marzo de 2015

ETIMOLOMÍAS: Felipe Zapico Alonso.



Etimolomías de Felipe Zapico Alonso

Un libro para leer, mirar y escuchar.

Diseño y maquetación espectacular de Sol Kabañas.

Con cuatro canciones inéditas en estreno mundial, y resto de canciones de mi vida, poemas, relatos, videos, libros, fotografías, pensamientos, memorias, sueños y algunas frases perdidas.

Disponible en formato impreso


Las canciones descargables en:


miércoles, 4 de marzo de 2015

MIERDA Y MÁS MIERDA por El Sek




Y hoy me levanté con un fuerte dolor de estómago. Mientras cagaba, el ruido mortal de aquella gotera zumbaba en mis oídos y respiraba muy fuerte para no escucharla, estaba harto del ruido que me hace el mundo.

Soy un idiota, de esos de clase mundial yo lo acepto, es mi condición pero lo más triste es que ni soy el más idiota ni el peor de todos, como siempre en la maldita medianía, pero es aquí donde se puede vivir mejor, para qué ir a buscar la gloria, ¿qué produce la gloria que todos van por ella como grandes perros tras un buen bisteck? Quien sepa la respuesta, está leyendo el blog equivocado. ¿Y por qué tengo tanto sueño y no puedo dormir? 

En realidad no lo sé, no tengo muchas respuestas ni tampoco dudas, eso es peor que muerto, tampoco nada de donde agarrarme para sobresalir, para sentir esa superioridad moral que es producida por algo, ese "algo" que perdí no sé si en la bolsa izquierda o derecha del pantalón. 

Y ahora ya nada podrá confortar mi alma, es así, dirigida al caos y a la desesperanza, y no es depresión, con la depresión quiero estar con alguien y ahora quiero estar solo, solo frente al mundo llorando con un vaso de vino tinto en la mano sabiendo que el enojo ya no me alcanza para partir caras ni traseros. 

Pero si el mundo necesita fuego, porqué no emborracharme hasta volver a ser feliz para olvidarme que nada en este mundo vale la pena... no lo sé, aspiro el aire de desesperanza y, repito, no estoy deprimido, sólo es un poco de coraje, sí, coraje, porque se ha ido mi esperanza en este mundo, con todo y maletas y dejó deudas que yo tengo que pagar, un pusilánime con los bolsillos rotos, sin corazón, ni sentimientos, sólo desesperanza. 

Entonces termino de cagar, me limpio como puedo el culo, me subo el pantalón, salgo a la calle...bonitos pensamientos al cagar, no sé porqué no tengo una maldita pistola a la mano.


El Sek


lunes, 2 de marzo de 2015

ESTE CUENTO SE HA ACABADO: Luis Miguel Rabanal.




LAS NIÑAS AZULES (DOLLY HAZE)


Parecería que el mar no es suficiente
para ella, que los nombres que la saben terminan
por amarla con sus brazos.
Ella misma se asemeja cruelmente a un naufragio, o a un abismo.
Cuando habla en voz baja de nosotros querríamos besarla
pues su dulzura es breve
y solo entonces reconoce nuestro aliento, recuerda nuestra boca.
Quizá sea ella la niña más azul de la distancia
y sin embargo la hemos atravesado tantas veces con el pudor
sucinto del deseo, con la verdadera pausa,
que es como un corazón que nos desviste poco a poco.
Pero después se calla, guarda su cabeza en la cajita mágica y extensa
de la noche y querría llorar como un ciempiés gigante
y nos miente con anémonas y vodka.

A veces ella dice que nunca más prestará atención
a nuestras manos,
que ya nunca volverá a gemir en nuestro pelo.
Pero nosotros seguimos sin creerla, su azul solamente es un arroyo
que nos tiembla cada día y la amamos y por ello es que se la puede ver
en días de septiembre con sus pequeñas caderas
repletas de nostalgia, con sus manos algo grises, con su pecho unánime.
Y al fin nos mira nuevamente y parece nuestro cuerpo
pues tal es su amargura, pues tantas veces en él hemos sido habitadores
de lo oscuro y de lo plácido como necios transeúntes, como estanques
apenas de su sueño.


De Labios de la locura (1983)

En “Este cuento se ha acabado. Poesía reunida (2014-1977)”, Editorial Renacimiento, Col. Calle del Aire, Sevilla 2015. Frontispicio de Antonio Gamoneda. Prólogo de Tomás Sánchez Santiago. Epílogo de MJ Romero.