MIKE BANKS LIVE ON THE KEYBOARDS por Vanity Dust.


La epopeya del techno mundial tiene un origen claro. Detroit. En la década de los 80, nació una de las epidemias musicales de mayor repercusión musical a escala planetaria. Emerge en los suburbios de una de las ciudades más castigadas de los USA. Naves industriales, discotecas de poca monta, marginalidad, negros jodidos; El sonido del House se propaga sin cesar. Luego, su evolución más mecánica y cruda: el techno. Las noches se alargan. Detroit, Motown, se erige como mito para todos los technófilos.

Ropas de colores, bailes esperpénticos, drogas de diseño. Ácido. Libertad. Delirio. Sudor. Placer. Esperpento.

Laurent Garnier, en su libro de memorias Electroshock, ya advierte de la trascendencia de Detroit en el desarrollo posterior del movimiento Techno. Richie Hawtin, Jeff Mills, ya desde adolescentes, contribuyeron a crear los sonidos que, a día de hoy, perviven en las discotecas y raves de todo el planeta. Desde Tokyo a Buenos Aires, pasando por Barcelona, Londres y Berlín, la música electrónica es, hoy, un lenguaje Universal de una generación desencantada con las verdulerías musicales que nos acechan en los 40 principales.

Si alguien ha estado desde los inicios, con su furia y lucidez, como DJ, productor y promotor, es Mad Mike Banks. El amo y señor de los teclados. Con su sello underground Resistance, se ha negado a caer en el mundo comercial y farandulero que ha seguido a ceporros como David Guetta o Erick Morillo. Mike Banks pasa de las modas, las revistas y el famoseo. Siempre sale con la cara cubierta en los medios de comunicación, a modo de Banski, mostrando su sutil rechazo a la perversión que los medios suelen imponer al hablar de un tema tan auténtico. El dinero obtenido con su sello y sus conciertos lo destina a crear asociaciones para combatir la droga-como el crack- y fomentar la escolarización. Con un par.

Desde mi humilde posición de consumidor de Techno en pleno S.XXI, un carismático saludo a esta generación de los 80 que supo levantar una esperanza donde no la había. El techno tiene mucho más sentido del que aparentemente puede parecer. Que haya subnormales que no tengan dicha sensibilidad, y asocien la música con la droga y el bum bum para los fines de semana, es una cosa que a Mike Banks&Co. no les incumbe. Ellos a lo suyo. El resto, a bailar.

Vanity Dust

domingo, 30 de enero de 2011

EL BUEN CHICO by Velpister.


-Se te notaba nervioso-. Dijo Lucía con esa risilla que la dejaba ciega.
-Qué va, lo tenía todo controlado.
Era para consumo personal, sí, pero el personal era yo y toda la pandilla. Llevábamos un pedrolo de costo del tamaño de un ladrillo. Viajábamos en el Lancia Y10 de mi madre, avanzábamos tranquilos, felices, se podría decir incluso que ajenos y remotos. Pepe y Lucía siempre se sentaban atrás para estar juntos, así que yo parecía su chófer en el Y10 hecho mierda de mi madre.
Alguien dice:
-Cúrrate otro.
Era de noche, verano, las ventanillas abiertas, el aire, el hash, la edad, todo era perfecto, como de costumbre. Al dar la curva, en una zona de tránsito lento, nos encontramos con un control de la guardia civil. No podía ser, por una vez que hacía algo así, siempre respeté las normas de tráfico, así que no podían estar parándome por alguna infracción, estaba claro que era un control.
-¡Ostia, ostia! ¡No puede ser! ¡Tírala, tírala!
Pero la piedra estaba en la guantera y ellos en el asiento de atrás, demasiado cantoso, nos habrían visto.
Pepe tartamudeaba.
-Tranquilo Peter, joder.
Lo mejor era disimular. Un primer guardia paraba a los coches y decidía cual seguía y cual se desviaba a la derecha. El que iba delante, un coche de alta gama, pasó. Paramos, el guardia tenía barba y bigotes, en cuanto me vio nos indicó con un gesto decidido, y hasta diría que violento, que fuésemos a la derecha.
-Qué mal rollo, colega.
Estaba temblando.
-Esto es cárcel seguro.
Me dio el bajón del costo. Pepe y lucía seguían detrás, me daba la impresión de que estaban divirtiéndose.
-El carné de conducir por favor.
Agarré tembloroso mi cartera y se lo mostré.
-Retírelo de la cartera y entréguemelo, por favor.
Así lo hice, no podía evitar el temblor exagerado de mi mano al entregárselo. Respiraba con dificultad. Todo era muy evidente.
-Jens Peter Jensen Silva.
-Sí.
-Vaya, vaya. Jens Peter Jensen Silva-. Repitió en tono jocoso.
Le miré. Le reconocí.
No recordaba su nombre. Quizás nunca lo había sabido, o puede que sí. Era un antiguo compañero del instituto. No dije más que un compungido y tembloroso “vaya, hola”.
Del instituto. De ese lugar terrible, del lugar donde a personas como a él se les hundía, se les insultaba y marginaba, allí donde a ellos se les cosificaba y anulaba, donde soportaban las más estremecedoras burlas o con un poco de suerte la más pavorosa invisibilidad.
Y allí estábamos aquella noche, él, lleno de repentinos recuerdos del maltrato sufrido, y yo, uno de los “buenos” de la clase, guapo, de buena familia, buenas notas, tocaba el piano, amado por mis compañeras.
Me miró en silencio. Me escudriñó. Esbozó una ligera sonrisa que no supe interpretar. Él sabía perfectamente que escondía algo, algo gordo.
-Jens Peter Jensen Silva-. Repitió mirando a la guantera.
Era evidente que se acordaba de mí, mi nombre nunca ha pasado desapercibido.
Recordó.
Debió de recordar que yo nunca me había metido con él, no pudo evocar ningún insulto, ni uno solo, es posible que incluso recordase algún gesto de complicidad, nada especial, pero de agradecer, dadas las circunstancias. Seguía temblando. Dudé si alguna vez habría caído en el escarnio arrastrado por la caterva escolar.
Siguió mirándome, yo estaba encogido, como lo había estado él tantas veces en aquel lugar.
Recordó.
Me devolvió el carné y me dijo:
-Adelante, circule.

Texto e ilustración by Velpister.

Este relato absolutamente real se lo dedico a mis amigos Pepe Y Lucía de los que añado el retrato a tinta pilot pastel que les hice hace más de diez años. Pepe salió clavado, pero Lucía es mucho más guapa. Puede, queridos amigos, que no os acordéis, pero si es así, aquí estoy yo para serviros de memoria. Pepe, muchas veces me pediste que te dedicara un texto, pues ya, aunque, como sabes, no es la primera vez que apareces en uno, coleguita.

sábado, 29 de enero de 2011

PERSONAS. Lucas Rodríguez

Foto de Ana Lacarta

A veces las personas
te salvan de otras personas
te rescatan del hedor de su carne putrefacta,
te arrancan de los brazos del rencor
te recuerdan por qué estás en este planeta
te prestan su corazón sin intereses a fondo perdido
te levantan del suelo o te bajan de nuevo a la tierra
su calor te protege de esos témpanos
que aparecen en tu hogar cuando estas solo.

Son sólo personas y se parecen
al resto de personas, están ahí
son la solución del mundo.


.

Gracias a todos/as los/las que estuvisteis en Alcalá de Henares, y a Nesli by phone arreglasteis mi semana. A veces olvido que las personas merecen la pena, aunque sólo sea por una minoría que debería vivir para siempre para poder seguir reparando este planeta malherido. Gracias de nuevo.

Extraído del blog El koala puesto en el ojo del tigre

PERIODISMO. Daniel Ruiz-García


Hace algunos años, recién terminada la carrera de Periodismo y mientras me debatía entre perpetuar el proceso de realización de prácticas (aunque parezca imposible, aún hay gente más o menos de mi quinta que siguen ejerciendo de becarios) o aventurarme en el mercado de trabajo, recibí la tentación de incorporarme a la Redacción de un periódico. Era un periódico local de la provincia de Huelva, en un puesto orientado a la realización de reportajes de esos que llamamos “de interés humano”, y tambien de entrevistas con un tono social, amable, distendido. Unos amigos de la Facultad pensaron que la vacante calzaba como un zapato perfecto en mi perfil. Habían leído algunas de las cosas que había escrito para el ABC de Sevilla en mi etapa de prácticas, y pensaron que era idóneo para elaborar el suplemento de ocio semanal, donde se incluía abundante información de tipo social y cultural. Recuerdo que durante la visita me acogieron con entusiasmo y mucho cariño. Me regalaron incluso una colección completa de Poesía Onubense que algún tiempo antes regalaban con el periódico, y que aún hoy descansa en la librería de mis padres (sólo he sustraído a escondidas dos, que seguro que no notarán: el obligado de Juan Ramón Jiménez y uno del maestro Manuel Moya).

La entrevista que mantuve con el director del periódico fue decisiva para mí en muchos aspectos. Imagino que el tipo, del que no recuerdo el nombre, ni siquiera se acordará de mí, ni de que mantuvo conmigo aquel encuentro. Fueron apenas unos minutos, pero yo nunca lo olvidaré. El periódico local que dirigía estaba atravesando una fase de inevitable decadencia: se iba cuesta abajo hacia la ruina. Después de haber conocido tiempos mejores, habían puesto al frente del Consejo de Administración a unos empresarios que lo único que pretendían era que el medio ejerciera de vocero de las empresas titulares y diera dinero a través de la publicidad. El periódico no duró mucho más después de aquel encuentro. De hecho, para buscarlo hoy hay que acudir a las hemerotecas.

Por lo que me confesaron mis amigos más tarde, el director era un auténtico cretino, que ni siquiera tenía titulación periodística. Se dedicaba a explotar a los trabajadores, imponiéndoles un ritmo de trabajo fabril, como si en lugar de una Redacción ocuparan un horno. Aun así, para mí fue un maestro, un maestro de ésos que enseñan vida en todo su mal sentido.

Me sentó en su despacho. No recuerdo su cara, ni su nombre, pero caprichosamente sí me acuerdo del olor: olía intensamente a tabaco negro.

-Me han dicho que escribes muy bien.

-Sí.

-Bueno. Pues el puesto es tuyo.

No era ninguna bicoca, porque estaba, ya por aquel entonces, miserablemente pagado. Si la memoria no me falla, la nómina era de 60.000 de las antiguas pesetas. Corría el año 98 o por ahí.

-¿Qué es lo que pretendes encontrar en este periódico? –me preguntó.

-No sé –todavía me quedaba un resto de romanticismo-. Escribir buenos reportajes. Hacer un buen periodismo. Producir con calidad. Cosas de las que pueda sentirme orgulloso.

El tipo se rió.

-Aquí no se hace periodismo –contestó, y entonces descerrajó su frase imborrable-. Aquí sólo se rellenan los huecos que deja la publicidad.

Salí de allí muy aturdido, sin que fuera capaz de reaccionar a las preguntas de mis compañeros, que me esperaban a la puerta. Tuve fuerzas para decirles que bueno, que de momento me lo pensaría. Pero cuando mis amigos me dejaron en el coche, padecí uno de los ataques de tristeza más agudos que recuerdo en mi vida.

Con una sola frase, aquel tipo miserable me enseñó todo lo que necesitaba saber del negocio periodístico. Todo lo que durante cuatro años no me había enseñado la carrera, ni los casposos profesores con trajes de chaqueta de pana que se atragantaban glosando las sublimes y heroicas biografías de los vates del Periodismo universal. Todo lo que no venía en los manuales de estilo de los grandes medios, ni en los sesudos tochos de teoría periodística, ni en las memorables hazañas de la Historia del Periodismo, podía resumirse en unas pocas palabras. Creo que he aprendido de pocas personas tanto como de aquel hombre mediocre y bastante repugnante, que consiguió sintetizar en una sola frase la esencia de este puerco negocio.

Leo hoy la noticia del anuncio de los despidos por parte de PRISA. Me entristece porque tengo buenos amigos dentro de la empresa, pero también soy consciente de que es la crónica de una muerte anunciada: un sacrificio ineludible dentro de una carrera generalizada hacia la disolución de los medios tradicionales, que todavía tiene que llevarse a muchos otros transeúntes por el camino. No sé cuándo se fastidió todo, no sé en qué momento empezó a torcerse, pero creo que muchos deberían haberse topado hace años con mi singular maestro. Hubiéramos evitado romanticismos idiotas, hubiéramos sabido señalar a tiempo dónde está el enemigo. Hubiéramos resuelto, sin necesidad de traumas ni escaramuzas, este enorme malentendido que es el periodismo considerado como un ejercicio de héroes a los que sólo les mueve la búsqueda de la verdad por encima de intereses mercantilistas.

Se llevó a un presidente de EE.UU. por delante, pero eso sólo fue la consecuencia evidente. Cuánto daño nos ha hecho a todos el escándalo Watergate.


Extraído del blog Juntando palabras

viernes, 28 de enero de 2011

'VISCERALES' MAÑANA EN ZAMORA


Lectura de textos y presentación de la antología Viscerales, con las intervenciones de:

Choche
David Refoyo
Mario Crespo
David González
José Angel Barrueco

Sábado, 29 de enero. 22:00 horas. Ávalon Café. Zamora.

jueves, 27 de enero de 2011

Dos poemas de M.Samsa


¿y si me pongo tacones y una falda estrecha y corta?
¿y si hay rimmel en mis pestañas y uso aquel perfume que atrae a cocaínomanos?

si soy puta
puta por fin
si devengo perra
y barajo mis encantos
con la maestría del tahúr

si adelgazan mis caderas diez centímetros
de coraza
-diminutivo de corazón-
y mi boca
-que sabe a otras bocas-
se consagra seguidora de la tuya

si me dejo besar todo el cuerpo
sin vergüenza
y mis pies se entregan
a ese ridículo juego de enamorados
y se acercan a los tuyos
y luego
las manos

¿ merecerán entonces mis dientes de yonki un relicario?

Tres para conquistar el mundo

Mi problema es
que tengo treinta


treinta a pesar de los lazos
y las diademas
y los vestidos baby doll
y los tíos que pasan en mi cama unas horas
y se restriegan contra mis piernas
atraídos por mi sudor de litio y cocaína

algunos
calvos
-rozando los cuarenta-
chupa de cuero
botines de patriarca gitano
lengua callosa

otros
imberbes
piel alarmante-mente
suave
pollas duras
desperdiciadas
porque jugamos a contar pecas y lunares
y me enamoro

ese es mi problema

Extraidos del blog Inestable y adiabática

miércoles, 26 de enero de 2011

VOTO A CERO. David Suárez (Suarón)

Foto: Patxi Irurzun

Clay lo tiene todo pero no tiene nada. Nada que perder.
Bret Easton Ellis. Menos que cero.

Había sido una mala noche, de esas que sobran. Una borrachera pesada y sin sentido cargada de opciones de
arrepentimiento y para colmo había elecciones. Volvía a casa con un chupetón en el cuello y un teléfono mal
apuntao. Los colegios electorales habían abierto hacía unos minutos. Me fuí hacia la iglesia de los Dominicos y meé en la pared ante la mirada despectiva de unas viejas que iban a ejercer.

- Así va España, sin respeto ni cabeza.

- Anda ir a mamala.

Busqué en el bolsillo la cartera para comprar un pastel.Nada, ni un céntimo. Me cayó el DNI al suelo todavía con restos de polvo blanco.

-Cagón Dios. Voy a votar yo tamién. ¡Qué cojones!

Entré en el recinto de la fiesta democrática con los ojos rojos, oliendo a tabaco y a alcohol.

-A ver dónde ye.

Revolví las hojas para encontrar mi mesa durante unos minutos. A2-Sector b. No sabía a quién votar. Me metí en una cabina, la del fondo del pasillo y cerré la cortina. Estaba cachondo. Me lo acababa de comer brevemente con una tía en el Dolce & Galvana pero no habíamos llegao a nada. Me bajé los pantalones y empecé a hacerme una paja. Me prestaba bastante recordando todavía el olor y el sabor de Alicia o Patricia o Leticia, ya no me acordaba. Me corrí sobre la madera lateral de la cabina. Quise dibujar el símbolo de una mitsubishi con el pincel de mi polla y la pintura de mi semen. No conforme con ello también cagué. Me agaché brevemente y enseguida salió el horrible sello. Es obvio que no faltaba material para limpiarme. Estaba podre por dentro y lo tenía todo. Un buen trabajo como comercialdirectivo en una multinacional, un flamante Audi deportivo y podía usar cuantas veces quisiera para mis rollos el chalet de mis padres en LLanes.

Cogí dos papeletas al azar y las metí en dos sobres ligeramente manchados. Me dirigí a la mesa y tuve la desfachatez de votar.

Volví a casa reluciendo mi gorra de 60 euros. "Mañana" tendría que aguantar los horribles programas de
resultados electorales. Una buena excusa para ver unas cuantas pelis y liarme un porro.

David Suárez "Suarón"."Picotazos al cabrales de un paxarín bizarro".Eikasia 2010.

http:// cacharromalblog.blogspot.com/

'EL IMPERIO DEL CO2' TOMA LOGROÑO

Lucas Rodríguez presenta su ultimo poemario El Imperio del CO2 de la editorial Comuniter, junto con un montón de amigos:

en el RIFF C/Carnicerías, 7 (por la Mayor) LOGROÑO a las 22:00h

BEATS EN COMIC. CARLOS VELÁZQUEZ





Tras la muerte de Charles Bukowski y Frank Zappa es indudable que el outsider más auténtico es Harvey Pekar. Inspirado por lo beat, más por lo outsider de la biografía que por la obra, Pekar y colaboradores trazan una serie de cómic biopics. Un experimento no nuevo, pero tampoco común.

A más de cincuenta años de la publicación de sus obras señeras, la Generación Beat aún despierta entusiasmo. Harvey Pekar (mito del undergound, leyenda viviente) y Paul Buhle lanzan The Beats: A graphic history (Hill & Wang, 2009), un compendio sobre el movimiento precursor de la contracultura.

Bajo el lema “La vida ordinaria es bastante compleja”, Harvey Pekar debutó como guionista de cómic con Esplendor americano. Incapaz de dibujar siquiera una uva, contó con ilustraciones de primerísima línea: la mano chaquetera de Robert Crumb dio vida a sus primeros engendros. A diferencia de la historieta de superhéroes, el tema de Pekar era su autobiografía. Su manera de presumirse era: “Directo de las calles de Cleveland, Esplendor americano”, en franca alusión al contenido cotidiano de sus historias.

La estética de su trabajo, próxima al realismo sucio, lo identifica con escritores que se han dedicado con ahínco a desprestigiar el american way of life. Por su afición al jazz, su adicción al género le permitió mal vivir como reseñista durante algún tiempo, guarda una estrecha correspondencia con los escritores jazzeros por antonomasia: los miembros de la Generación Beat.

Tras la muerte de Charles Bukowski y Frank Zappa es indudable que el outsider más auténtico es Harvey Pekar. Inspirado por lo beat, más por lo outsider de la biografía que por la obra, Pekar y colaboradores trazan una serie de cómic biopics. Un experimento no nuevo, pero tampoco común. Explotado primordialmente por el cine, el biopic ha tenido poca resonancia en la historieta. El mismo Esplendor americano es una referencia, la diferencia radica en que la biografía de Pekar se escribe día a día y la del biopic establecido es una historia contemporizada.

La primera parte de The Beats: A graphic history es lapidaria respecto a la prehistoria del movimiento: la Generación Beat fue conformada por sólo tres miembros, Jack Kerouac, Allen Ginsberg y William Burroughs, teoría respaldada por estudiosos del tema como Barry Gifford. Sin embargo, la perspectiva histórica le ha concedido a Neal Cassady un lugar insoslayable dentro de la mitología beat primigenia. En este apartado se retrata la vida de Jack, Allen y Bill. Coautoría de Pekar y Ed Piskor, guión e ilustraciones
respectivamente.

Aunque no se arrojen datos reveladores sobre el movimiento, el mérito testimonial del documento es invaluable. La novela gráfica, todavía considerada un arte menor, ha conseguido situarse como uno de los vehículos preponderantes para documentar la historia. Pese a que su impacto no ha conseguido trascender una minoría o si se quiere un público especializado, es interesante el hambre de la novela gráfica por presentar su versión de los hechos.

En lo que respecta a la exclusión de Neal Cassady, la historia continúa siendo injusta con su figura. Quizá el argumento contra su no pertenencia sea que fue autor de un solo libro. Más allá de la importancia literaria del Primer tercio, Cassady merecía un biopic dentro del libro.

Existe un resentimiento inconsciente en contra de Neal. Sus coqueteos con el jipismo, su adhesión a Ken Kesey y sus correrías con Bukowski huelen a traición para ciertos adoradores del espíritu beat. Imposible de contener, Cassady abandonó a Kerouac, sin importar lo famoso que fuera. Fue la primera deserción tácita del grupo, después vendría la de Ginsberg, que abducido por su fascinación por Bob Dylan y el Flowe power, se alejaría ideológicamente de Kerouac. Burroughs jamás aceptó formalmente ser un beat, por lo que el distanciamiento era improbable.

Con base en lo anterior, existe una impronta que todas las historias beat han ignorado, cuando el movimiento gana celebridad se produce una polarización del mismo, más allá de la anatema política. Jack y Neal por un lado, Allen y Bill, por el otro. Ninguno tan afín a Jack, el rey de los beats, como Cassady. La traición sufrida por Jack en presentida no existe, Neal fue el único fiel al sentimiento de autodestrucción que siempre alimentó a Kerouac. Al renunciar a un deceso trágico, Allen y Bill traicionaron el final de fotografía que supusieron las muertes de Jack y Neal.

Sensacionalismo beat

La segunda parte del libro se centra en personalidades correspondientes a la segunda etapa del movimiento beat: lo beatnik, y en la revisión de algunos poetas anteriores a lo beat, como Charles Olson. Después de los capítulos dedicados al renacimiento poético de San Francisco, McClure, Whalen, Rexroth, Duncan, Ferlinghetti, Corso, LeRoi Jones y Robert Creeley, a cargo de la dupla Pekar-Piskor, empiezan las colaboraciones. Paul Buhle (guión) y Nancy J. Reters (ilustración) repasan la mítica librería City Lights. Patchen, Lamantia, Gary Snyder, Diani di Prima, las mujeres beats (con guión de Joyce Brabner, esposa de Pekar) y el jazz y la poesía, son narrados e ilustrados por diversos autores, entre los que destaca Peter Kuper, habitual de la revista Mad.

Un aspecto que destaca entre la selección del editor Paul Buhle es la cantidad inusitada de poetas que conforman esta novela gráfica. Sólo Kerouac, Burroughs y Ferlinghetti son narradores. Lo que da pie a una segunda lectura de la obra, no sólo pretende condesar aspectos de la Generación Beat, sino que encierra una parte importante de la historia de la poesía moderna norteamericana.

Como toda biografía acerca del movimiento, The Beats: A graphic novel presenta fisuras. Su esfuerzo es notable, pero denota que lo beat aún busca a su biógrafo definitivo. Ni Gerald Nicosia, Barry Gifford, James Campbell, Dennis McNally o Jorge García-Robles han podido consolidar un relato equilibrado sobre la mencionada generación. Mientras tanto, la literatura beat sigue editándose. Libros inéditos continúan apareciendo, a la espera de ese biógrafo que le otorgue coherencia al movimiento, no simple cronología, con la esperanza, tal vez, de que si no lo encuentra, se baste a sí misma para biografiarse.


Carlos Velázquez en MILENIO ONLINE

PETISME EN OFF ARTERIA


Ángel Petisme en concierto acústico en Madrid presentando Under wood songs/El océano de las Escrituras

Próximo jueves 27 de enero, en OFF Arteria Madrid, a las 19:30 horas
Palacio de Longoria (C/ Fernando VI, nº 4)

MADRID

RAÚL NUÑEZ SEGÚN ALFONS CERVERA


Hace diez años que se murió en Valencia Raúl Núñez. Era escritor. Había nacido en Buenos Aires en 1946. Luego recorrió medio mundo, siempre el otro medio permanecerá a oscuras, como la cara oculta de la luna o los poemas de Paul Celan. Siempre. Este verano tuve que purgar de nuevo las estanterías de la casa, dejar ahí unos libros y reducir otros a esa condición miserablemente injusta que es todo abandono. Los de Raúl sobreviven siempre. Me gusta leer lo de antes. No tanto lo de ahora. Los libros que escriben los amigos. Esos. Y poco más. En aquellos días hube de recurrir al google para algo y una tarde lo abrí con el nombre de Raúl Núñez. A ver qué pasaba. Nada. No pasó nada. Algún libro suyo (creo recordar que sólo uno) seguía vivo en alguna biblioteca del planeta. Saqué sus novelas, sus libros de poemas. Las novelas dedicadas, los viejos libros de poemas que algunos amigos me prestaron para preparar la edición de su poesía completa y todavía no ha habido manera. Pero la habrá. Y tanto que la habrá. Los fui sacando uno a uno. Allí regresaba el viejo amigo, esa fragilidad de vidrio que decía Marce, el alma entrañable que descubría Laia cuando era una niña y sorprendida curioseaba a la mañana siguiente: “papá, ¿por qué Raúl se bebe un vaso de vino para irse a dormir en vez de leche?”. Se le quería en casa, hostia. Eso era. Vivió en Barcelona. Tuvo allí a su gente, a María, a su poca gente. Cuando lo conocí habitaba una casa estrecha del chino y casi vivía en el bar Paricio. Acababa de publicar Sinatra , novela considerada por Le Monde una de las mejores editadas en Francia en 1987 y que Francesc Betriu llevaría al cine con canciones de Joaquín Sabina. También La rubia del bar sería una película de Ventura Pons con la música de Gato Pérez. Lejos quedaba su primera novela, Derrama whisky sobre tu amigo muerto , y más lejos aún sus primeros, ya inencontrables, libros de poemas: Juglarock , Poemas de los ángeles náufragos , San John López del Camino People una antología de sus poemas antiguos donde aprendimos muchos los versos del naufragio, de lo que nunca encontraremos en ninguna parte porque a lo mejor no existe y menos aún para según qué tipo de gente. Y una última y ya frágil novela, A solas con Betty Boop . Un día empezó a querer morirse con la lentitud de las tortugas. Le dije que se viniera a Valencia para seguir viviendo y se vino. Aquí editaría El aullido del mudo , una selección de los textos que semanalmente publicaba en la cartelera Turia. La madrugada del 7 de mayo de 1996 me despierta el teléfono: se ha muerto Raúl. Y a Juan Carlos, el amigo de los días últimos, le había dicho que me hiciera cargo de sus cosas. Sus cosas era una estantería de hierro con un manojo de cartas y recortes de periódico, una novela inédita ( Fuera de combate ) a la que le falta una página, dos libros de Onetti y otros dos o tres de Juan Marsé, creo que la persona a quien más quería del mundo. Los demás libros, incluidos los míos, los de su querido Juan Madrid y todos los suyos, los había ido vendiendo poco a poco para ir tirando. Diez años que se murió Raúl Núñez en Valencia. Las malditas tripas del google siguen calladas, como la música seca, inmisericorde, de Samuel Beckett. Pero los libros que les acabo de contar siguen donde siempre. Llenos de vida. Más o menos amarillos. Pero llenos de vida.

Quimera nº 274. Septiembre de 2006

Alfons Cervera: http://www.uv.es/cerverab/

martes, 25 de enero de 2011

'LA CICATRIZ DEL FUEGO'. PEDRO JUÁN GUTIÉRREZ




Un instante de fulgor
en el ritual eterno
de la espada y la serpiente
Sangre y veneno
Hierro y furia
Diablo y mujer.

El fuego grabado en la piel
y dos perlas en el glande
Suicidio de lujuria y alcohol
de aire y salitre.

En la batalla
el triunfo
El puñal
clavado en la tierra
Los caracoles y la espuma
La garra y el colmillo
La cicatriz del fuego.

Después
sueño y lejanía
No hay principio ni fin
La noche oscura
El infinito.

Poema inédito

Pedro Juan Gutiérrez, 2003

www.pedrojuangutierrez.com



'DORANDO LAS OLAS' YESKA & MARCOS ANA.



El diario Público en su edición electrónica publicó el pasado viernes un reportaje sobre el homenaje del grupo YESKA al poeta Marcos Ana. Este es el enlace:

http://www.publico.es/especiales/memoriapublica/356904/me-transmite-mucho-mas-marcos-ana-que-cualquier-politico

lunes, 24 de enero de 2011

Un poema de CLASES Y CLASES (Íñigo Del Canto)



Ya pueden tirar la bomba

Comerán cucarachas fritas, cucarachas crudas, cucarachas solas
basta que puedan mezclarlas con arroz

Abrirán el búnker donde guardan los productos de los
bazares todo a 1 euro y decorarán sus cuevas.

Se reproducirán a su ritmo vertiginoso y en pocos
siglos todo el planeta será una masa amarilla tan superpoblada
que desde el espacio la Tierra parecerá una
pequeña estrella de bajo consumo.

Y dejarán de ser invisibles para convertirse en
vencedores

Los chinos son los elegidos

CLASES Y CLASES. Iñigo Del Campo (Eclipsados, 2008)

LITRO DE VERSOS EN SALAMANCA


Felipe Zapico sigue on the road, incombustible, con con su poemario. Esta vez estará presentando "Litro de versos" en Salamanca. Será el

JUEVES 27 DE ENERO A LAS 20:00H
CAMBALACHE BAR
AVDA. PORTUGAL 2
SALAMANCA

sábado, 22 de enero de 2011

ESPECIAL RAÚL NUÑEZ




Joaquín Piqueras firma en el número 22 de la revista Ágora un extenso e interesante reportaje (pag 79 a 85) sobre unos de los escritores de referencia de este blog, Raúl Nuñez, y la influencia que ha tenido en diversos escritores. La revista se puede descargar aquí y aquí . No os lo perdáis.

viernes, 21 de enero de 2011

BSO. Patxi Irurzun



Lo recuerdo. Recuerdo aquel disco de Platero y Tú, sonando una y otra vez en la vieja furgoneta de Josema. Recuerdo llos vasos vacíos y los ceniceros llenos en la cocina de Maider, allá en Beasain, por la mañana. Recuerdo a Body Count en los bares de macarras. Las botellas de sidra en el gaztetxe de Ordizia. Los marianitos con Patxi. Y a Silvia, paseando el perro, de gau-pasa. Recuerdo el beso que nunca me atreví a darle, el olor a hierba de su pelo, la carta que le escribí, el dibujo que ella hizo en su respuesta. Recuerdo que nunca volvimos a saber el uno del otro. Recuerdo a María tirada en mitad de la carretera de Leitza. A Alphablondy en la playa de Carraspio. Recuerdo a Mikel tiritando la noche que llegamos, en taxi, después de que la furgo de Iñigo se quedara tirada bajando Lizarrusti. Cómo le dejé mi chupa, mientras miraba de reojo las cicatrices de su cara. Recuerdo que nunca condenaron al hijoputa que le disparó el bote de humo a un metro de distancia. Lo recuerdo dándole una y otra vez la vuelta a la cinta de Patagonia, el día de la madre de todas las borracheras, allá en Lekeitio. Recuerdo muy bien aquel verano loco y alcohólico.
Recuerdo "Esta es una noche de rocanrol", de Barricada, en casa de Alfredo, como paseábamos por Villava persiguiendo a dos chicas de las que, una vez que las encontrábamos, nos escondíamos, muertos de vergüenza.
Recuerdo aquel concierto de reaparición de La banda Trapera del Río en Arrasate. A Mintxo, bebiendo vasos de leche, y a todos los camellos que le entraban justo entonces, que había ingresado en Proyecto Hombre. Recuerdo a Josema meando por la ventanilla, mientras conducía a toda hostia y en el loro sonaba AC/DC. Recuerdo aquel concierto en Barcelona. Y aquel trompo volviendo de un concierto de La Polla en Aoiz después de que las novias nos dejaran a los tres a la vez. Recuerdo a Los Calis, y a Sabina, mientras Migueltxo conducía por carreteras oscuras e interminables de la Ribera, en silencio.
Recuerdo la voz rota y desesperada de Janis Joplin en los walkman, aquel día de reyes que me extirparon el tumor. Recuerdo a todos los amigos que vinieron a verme al hospital. Y el cuaderno en el que empecé a escribir "Cuestión de supervivencia", que entonces se titulaba "La virgen puta". Recuerdo las cintas de Metallica que me dejaba Mikel, el pelos, en aquel turno de noche de 12 horas en la fábrica, justo antes de que cayera enfermo.
Recuerdo los bares jevis del casco viejo de Iruña con Yoli. Y aquellos besos interminables en el Kayak. Recuerdo a los Red Hot Chili Peppers en el asiento de atrás del coche. Recuerdo "Solidaritiy " aquella canción lenta de los Angelic upstars, que yo sabía que era un presagio. Recuerdo que la oí el día que cumplí 19 y conocí a Maite. Recuerdo los caracoles azules de su pelo, su sonrisa, su culito respingón, sus celos enfermizos, las llamadas a casa. Recuerdo lo valiente y lo fuerte que era. Recuerdo cómo la esperaba a la puerta del supermercado, muerto de frío, oyendo a Sanchís y Jocano. Recuerdo "Críme nes perfectos", de Calamaro, y pienso en todas las otras chicas que nunca llegué besar, Cristina y la pupa de su nariz, Nerea y sus hermosas cartas...
Recuerdo a Baldin-Bada en el Bar Lacalle de Jarauta. Los empujones. El olor a cerveza y serrín. Los pelotazos de la policía contra la persiana. Las miradas cruzadas de punta a punta de la barra. Aquella rubita de primero, en Irubide, que apoyó su cabeza en mi hombro mientras Gari cantaba "Aitormena", lo bonita que era y lo joven que me parecía, a mi que ya estaba en tercero.
Recuerdo a Belladona en un concierto de Aste Nagusia, en Donosti, mientras dormíamos en la playa y la gente nos tiraba botellas, nos llamaba "piesnegros". Recuerdo el sabor del colacao con agua, y el calor de las rejillas de los aparcamientos...
Me recuerdo a mi mismo tumbado en el cuarto, a oscuras, otra vez Calamaro "Otra vez a brindar con extraños". Recuerdo a toda la gente que ha pasado por mi vida, recuerdo las fábricas, la universidad, los euskaltegis, los fanzines... Gracias a la música, lo recuerdo todo.

Patxi Irurzun

Este cuento forma parte de "La polla más grande del mundo y otros 69 cuentos". Patxi Irurzun. Baile del sol (2007)

¿Todo va bien? (tres poemas). Juanjo Barral


LLAMAN A LA PUERTA Y NO ABRIMOS

El Hombre llega
a la luna y luego
es incapaz
de alcanzar
el brazo
del hombre
que se ahoga
en un estrecho
paso
hacia la vida
que podía ser

EL DINERO NO DA LA FELICIDAD

De golpe
-y no precisamente de fortuna-
le han bajado 35 mil el sueldo
la hipoteca ha subido diez
y para celebrarlo
la grúa le lleva el coche: siete más
la multa.
Así que se descojona
porque el dinero no da la felcicidad
sobre todo cuando te lo quitan

CAMBIO DE TERCIO

Antes eran los salteadores
quienes cubrían su rostro.
Ahora lo hace la policía.
Será que los que roban hoy
no necesitan poner la cara siquiera.
Será que la policía tampoco es de fiar.

Demasiado poco
claro
todo


'¿Todo va bien?' Juanjo Barral (El árbol espiral, 2004)

BBER ALCOHOL Y ORINAR CELOS, Jorge Leiro



Me miraba con cara de no haber sacado ni una pareja de jotas en toda la noche. No pensé que fuera para tanto, simplemente observaba el trasero de la joven que lo acompañaba, y además no veas como lo balanceaba cuando se iba hacia la pista. No puedo evitar quedarme con las nalgas de todas las tías que pululan por el local, lo llevo haciendo toda la vida, es puro instinto. Ya de chavalito, en el colegio, observaba locuaz el culamen de las profesoras por muy feas que fueran (mi particular fracaso escolar). Lo netamente imbécil fue que aquel hombre se acercó sigiloso, con la cara de mala hostia del recién apaleado y espetó un -¿Qué coño pasa, tronco?-. Con mi usual parsimonia le contesté:
-Pues nada, tomando una copa.
-Se te van los ojos, tronco, córtate un poco, toda la puta noche igual.
-Tranquilízate, tomate algo, te invito. Tampoco es para tanto, tu sabes que tu novia está cachonda, pero no te vas a pegar con todo el que la mira.
-Tienes razón, pero acabo de discutir con ella, no la ves como se mueve en la pista provocando al personal, y nada, ni puto caso. Venga perdona tío, acepto esa copa, ya te veía cara de buen tipo.
Se llamaba Pedro y si con sus celos pintara mi casa me daría para cien manos. La chica era Isa, seis años menor que él, en la pequeña pista de baile provoco más erecciones que Emanuelle en su estreno. A las dos horas el Pedro llevaba una cogorza importante, una mano en la barra y otra en mi hombro, desde que se me ocurrió asistir a la semana de filosofía que no aguantaba una retahíla igual, pero resistí estoico, todo con tal de hacer amistad momentánea con el portador de tremendo cheque. Por fin se cansó la damisela. Cada uno por un brazo sacamos al saco de escombro del local. Tenía un coche coqueto, utilitario de los modernos, de los que parecen todos iguales y los suele regalar papá, lo recostamos en el asiento de atrás mientras balbuceaba frases inconexas. En menos de un kilómetro llegamos al destino, compartían piso en barrio industrial de nuevo pelotazo urbanístico, lo dejamos vestido en la cama de la única habitación que había en la estancia. Me acompañó a la calle. Follamos en el asiento de atrás del automóvil, olía a una mezcla entre colonia del mercadona y sudor del bailoteo, si su coño batiese huevos tendríamos para diez o doce tortillas. No me extraña que aquel tipo bebiera alcohol para orinar celos.

Extraído de Hierático-Cosas, un blog en el que se puede fumar